Por: Dizán Ernesto Alvarado.
***Merecido y necesario día libre.
**Uzbekistán en el open luce imbatible.
Viajar, conocer otras culturas y caminar por tierras distintas a las nuestras es una de esas experiencias que, sin hacer ruido, van ensanchando el alma. Nos ayuda a comprender que el mundo es mucho más grande que nuestro pequeño rincón y que, para enfrentar los retos de la vida, siempre conviene llevar en la maleta algo más que ropa: una mirada amplia, curiosidad y disposición para entender al otro.
Quizá esa sea una de las mayores herencias que dejará esta Olimpiada a quienes han llegado hasta Samarcanda. Y resulta todavía más valioso cuando entre los asistentes hay niños, adolescentes y jóvenes, porque ellos regresarán a sus países con una perspectiva más ancha, más universal y, ojalá, también más solidaria. El ajedrez les habrá enseñado a pensar; el viaje, a mirar.
A muchos visitantes les llaman la atención los rasgos físicos de los habitantes de este exótico y hermoso país. Para intentar comprender de dónde viene esa diversidad, vale la pena asomarnos por un instante a la ventana del ayer.
De la legendaria opulencia de la Ruta de la Seda floreció un Uzbekistán cuya identidad se fue esculpiendo entre las cúpulas y minaretes de sus mezquitas, el esplendor de la Edad de Oro islámica y el paso incesante de pueblos, comerciantes, ejércitos y culturas. La población de esta región es fruto de una historia milenaria de migraciones y mezclas entre antiguos pueblos de Asia Central, poblaciones de origen indoeuropeo y las sucesivas oleadas túrquicas y mongolas que atravesaron estas estepas. A ello se sumó la huella de grandes imperios, entre ellos el de Tamerlán, cuya sombra histórica todavía parece caminar por las calles de Samarcanda.
Siglos después, esa compleja matriz cultural y espiritual sobreviviría al implacable dominio soviético. La era soviética impulsó la modernización, la industrialización y buena parte de la infraestructura del país, pero también subordinó su economía a una agricultura intensiva, particularmente al cultivo del algodón. El uso desmedido de los recursos hídricos contribuyó a una de las grandes tragedias ambientales del siglo XX: la progresiva desaparición del mar de Aral, una herida ecológica que modificó para siempre el paisaje y dejó una profunda marca en la memoria nacional. Finalmente, Uzbekistán alcanzaría su independencia de manera pacífica en 1991.
Y mientras la historia permanece allí, casi como una segunda piel, la vida continúa.
Una Mirada a la Cumbre.
Este miércoles 23 de septiembre, Samarcanda amaneció y transcurrió bajo un cielo mayormente soleado y una temperatura que alcanzó los 33 °C. La numerosa comitiva de la Olimpiada —más de tres mil personas entre jugadores, entrenadores, capitanes, árbitros, dirigentes, periodistas, técnicos y personal de apoyo— parecía haber recuperado el semblante después de un día de descanso que, a estas alturas del torneo, resultaba más que necesario.
Porque seis rondas pesan. Las piernas comienzan a sentirlas, la cabeza acumula posiciones, errores, victorias, decepciones y pequeñas alegrías. Y el tablero, que al principio parecía una aventura, empieza a convertirse en una prueba de resistencia. Así llegamos a la séptima ronda, primera del segundo y definitivo bloque de la competición. El margen de error se estrecha y cada medio punto comienza a adquirir un valor distinto. Lo que viene será, sin duda, un cierre duro, exigente y reñido.
Nos aprestamos entonces a cruzar el umbral del Centro de Exposiciones Silk Road EXPO, un moderno complejo destinado a convenciones y grandes eventos, con más de 10.000 metros cuadrados de superficie. Allí, detrás de las puertas, nos esperaba una cartelera que ya empezaba a tener aroma de campeonato. Las primeras mesas ofrecían, ahora sí, duelos entre algunas de las selecciones más poderosas del planeta.
Uzbekistán acelera
En la mesa uno, y no precisamente por aquello de jugar en casa, encontramos desde hace varias rondas a la poderosa selección de Uzbekistán. Los campeones olímpicos de Chennai 2022 enfrentaban a China, doble campeona olímpica en Tromsø 2014 y Batumi 2018. Era un choque de gigantes.
Cuatro Grandes Maestros frente a frente, cuatro tableros donde cada movimiento parecía llevar una pequeña carga de historia. Y cuando terminó la batalla, el golpe fue contundente. Nodirbek Abdusattorov produjo una gran partida para imponerse al excampeón mundial Ding Liren. Javokhir Sindarov dividió el punto con Wei Yi, mientras que Yakubboev, convertido ya en una de las piezas más determinantes del conjunto local, derrotó a Yangyi. En el cuarto tablero, Shamsiddin Vokhidov igualó con Xiangyu. Resultado final: Uzbekistán 3-1 China.
Y entonces surge inevitablemente la pregunta que comienza a recorrer los pasillos, las salas de análisis y las conversaciones entre aficionados: ¿quién podrá detener a este equipo uzbeko? Porque juega en casa, sí. Pero no vive únicamente de la localía. Se le ve compacto, joven, ambicioso y, sobre todo, peligrosamente convencido de sí mismo.
Armenia y Estados Unidos dividen honores
En la mesa dos, Armenia, una selección con tres títulos olímpicos, se medía al poderoso equipo de Estados Unidos, primer sembrado del torneo y ganador de seis Olimpiadas. Dos alineaciones de ensueño. Dos escuadras acostumbradas a mirar hacia arriba.
El match terminó en empayte 2x2, aunque el reparto de los puntos tuvo su propia historia. Armenia se adelantó gracias a una importante victoria en el segundo tablero sobre Wesley So, mientras que Estados Unidos respondió en el cuarto con Awonder Liang, quien derrotó al veterano Gabriel Sargissian. Los otros dos tableros terminaron en tablas. Un empate que, por la forma en que se desarrolló la lucha, dejó sensaciones distintas en ambos campamentos.
India saca carácter
En la tercera mesa, Inglaterra enfrentaba a los campeones defensores de India. Era uno de esos encuentros que comienzan a jugarse desde el momento mismo en que aparece el pareo. India sabía que el margen de error se había estrechado y salió a pelear los cuatro tableros con su alineación titular. Sus dos grandes estandartes, Praggnanandhaa y Gukesh, consiguieron sendas victorias; Arjun Erigaisi hizo tablas, mientras Nihal cayó nuevamente derrotado. En el rostro de Nihal, al abandonar el tablero, podía leerse algo que ninguna tabla de posiciones alcanza a explicar del todo: la tristeza de quien sabe que ha peleado, pero esta vez el tablero le ha negado la recompensa.
La cartelera de este jueves, correspondiente a la octava ronda, promete emociones fuertes.
En la mesa uno, con las blancas en los tableros uno y tres, estará Alemania, un equipo que luce ambicioso y con ganas de pelea. Pero enfrente tendrá a la joven selección de Uzbekistán, líder invicta y solitaria con 14 puntos de match. En la mesa dos, India esperará a Azerbaiyán. Y en la mesa tres, Países Bajos, que ha mostrado una notable cohesión colectiva y tiene a Anish Giri como una de sus principales referencias, se medirá con Armenia.
Así que, amigos, ya saben: no se coman las uñas; compren popcorn. Lo que viene promete.
Latinoamérica, ¿Qué Tal?
Perú, España y la pelea latinoamericana. Entre los equipos latinoamericanos, la mesa 16 nos llevó hasta un duelo de mucha historia: Perú contra España. España, acostumbrada a ser protagonista, busca recuperar aquellos días en que su nombre aparecía con frecuencia entre los mejores. Su mejor actuación histórica en una Olimpiada sigue siendo el sexto lugar alcanzado en Ereván, Armenia, en 1996.
El duelo terminó favoreciendo a los europeos por 3-1. España descansó al niño Antón, mientras Chigaev ocupó el primer tablero. Enfrente estaba Jorge Cori, quien resistió con firmeza y consiguió unas tablas. La historia de Maksim tiene, además, un capítulo particular: nacido en Rusia, decidió representar a España tras la invasión rusa de Ucrania y posteriormente fue acogido por la selección española. También hubo empate en el tercer tablero.
En la siguiente fila, la mesa 17, Noruega se encontró con una aguerrida selección chilena que ofreció una lucha intensa antes de caer por 2½-1½.
Argentina, que viene desarrollando una buena Olimpiada y tiene en el primer tablero al fenómeno Faustino Oro, derrotó a Filipinas por 2½-1½. Oro volvió a ganar, mientras sus tres compañeros, todos Grandes Maestros y antiguos campeones nacionales, firmaron tablas.
Los argentinos continúan así con aspiraciones de cerrar el torneo en la parte alta de la clasificación.
Centroamérica en el Mapa.
Centroamérica: una Olimpiada para recordar Y llegamos a nuestra pequeña patria dentro de esta gran fiesta mundial: Centroamérica.
A estas alturas, para nuestras selecciones la Olimpiada ha tenido de todo: golpes, alegrías, sorpresas y, sobre todo, muchas experiencias que quedarán para siempre en la memoria de quienes han tenido la fortuna de vivirlas. Todos parecen estar a gusto en estas tierras míticas. Quizá sea el aire de Samarcanda. Quizá sean sus calles empedradas, sus cúpulas azules, esa mezcla extraña entre historia y presente que parece envolverlo todo. O quizá sea simplemente que, a veces, viajar también ayuda a jugar mejor.
Lo cierto es que Costa Rica hiló su tercer triunfo consecutivo y alcanzó nada menos que 10 puntos de match. Sí, diez. La misma sumatoria y por encima de Naciones con linaje ajedrecístico como Inglaterra, Turquía, España, Grecia, Ukrania, Georgia, si señores, un buen papel de los ticos, pura vida maes!
El grupo Tico viene entonado, unido y con una confianza que ya comienza a llamar la atención. Esta vez la víctima fue contra la histórica y compacta Letonia, derrotada por 2½-1½.
En el primer tablero, Valdés consiguió tablas ante el GM Kantans, de 2550 de Elo. En el segundo, Emmanuel Jiménez protagonizó una de las sorpresas del encuentro al derrotar al GM Meshkovs, mientras que Sebastián hizo literalmente “rabo y oreja” en el tercer tablero al imponerse a Germanovs, de 2389. David Cabezas lo intentó en el cuarto, pero esta vez el punto completo se le escapó. Y entonces llegó el premio: en la octava ronda, Costa Rica tendrá enfrente a Georgia, sembrada número 26, una selección con nombres de enorme tradición como Baadur Jobava y el veterano Levan Pantsulaia.
Será un duelo de alto voltaje, un examen de esos que no necesitan presentación. Y estaremos pendientes —claro, nosotros no jugamos— porque desde el primer movimiento habrá que mirar ese match con especial atención.
En la mesa 29, Panamá, que también viene realizando una Olimpiada de buen nivel, enfrentó a Portugal. Europa posee una larga tradición ajedrecística y una estructura competitiva que se ha construido durante décadas. Influyen muchos factores: historia, cultura deportiva, economías más desarrolladas y, también, la cercanía geográfica entre numerosos países que permite un calendario permanente de torneos y una circulación constante de jugadores de alto nivel.
Panamá, sin embargo, salió a pelear. Alexei y Baules consiguieron tablas, mientras Carlos Roberto y Efrén no pudieron sumar. El marcador terminó 3-1 para Portugal. En la octava ronda llegará Bélgica, sembrada número 46.
El Salvador, por su parte, enfrentó a Singapur, un equipo compacto y de mucho nivel que presentó dos Grandes Maestros en su alineación. El resultado fue contundente: 4-0 para los asiáticos. Una derrota dolorosa, sí, pero en una Olimpiada de once rondas siempre existe otra oportunidad para levantarse.
Y esa oportunidad tendrá como rival a Filipinas, selección que cuenta en su cuerpo técnico con una auténtica leyenda del ajedrez asiático: Eugenio Torre, quien representó a su país en nada menos que 23 Olimpiadas, 17 de ellas en el primer tablero.
AROMA FEMENINO....AROMA DE LAS FLORES.
Las damas centroamericanas Entre las selecciones femeninas centroamericanas hubo, como suele ocurrir en el ajedrez, una de cal y otra de arena.
La selección que marchaba más arriba, precisamente Costa Rica, llegó a la mesa 35 para enfrentar a Sudáfrica. Sobre el papel parecía un encuentro abordable, pero el ajedrez tiene esa costumbre de recordarnos que el papel no mueve piezas. Las cuentas no salieron. Costa Rica cayó 2½-1½. Sofía consiguió la victoria, Victoria Canales hizo tablas, mientras María Elena y Leticia no pudieron sumar.
Este jueves llegará un clásico regional: Costa Rica contra Guatemala. Y en los clásicos, ya se sabe, la lógica suele quedarse en la puerta.
En la mesa contigua, la 36, Panamá se enfrentó a Suecia. Las europeas terminaron imponiéndose por 3½-½, bajo la conducción de su capitán, el GM Bellón, y con la experimentada GM Pia Cramling en el primer tablero. Panamá encontró su medio punto en la IM Ashley Castillo, quien volvió a defender con orgullo el primer tablero. Castillo tiene, además, un lugar especial en la historia del ajedrez femenino centroamericano: es la única mujer de la región que ha alcanzado el título de Maestro Internacional.
Nicaragua, entretanto, cayó 4-0 ante Malasia, mientras El Salvador cerró la jornada con una sonrisa mucho más amplia: derrotó a Palestina por 3½-½.
Y así se va la Olimpiada amigos. Quedan cuatro jornadas y todavía hay demasiadas historias por escribir. Y, viene el cierre, que esperamos y preveemos que será de photofinish.
Los esperamos en nuestro portal este jueves con ronda ocho, partidas en directo con imagenes y videos.
Créditos fotos: FIDE.
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