EMMANUEL JIMÉNEZ ROZA LA GLORIA EN EL CONTINENTAL DE LAS AMÉRICAS Y ASEGURA SU TERCERA NORMA DE GRAN MAESTRO

MI Emmanuel. Foto: Carlos Minero.

Por: Dizàn Ernesto Alvarado.

Centenares de ajedrecistas siguieron en los tres principales chats de whassap nacionales la partida y sus emociones, la hemos vivido como una final de un mundial. Emmanuel muy querido por todos sus colegas del medio nacional. Su triunfo alimenta nuestro espìritu de que: ¡Si se puede!

En la amplia y lujosa sala de juego del Conventiòn Center en Morelos, México, donde se disputa el XIX Campeonato Continental de las Américas, una de las historias más cautivadoras del certamen lleva indiscutiblemente sello costarricense. El Maestro Internacional Emmanuel Jiménez García ha protagonizado una actuación extraordinaria que ya le permite asegurar su tercera norma de Gran Maestro, convirtiéndose en uno de los grandes protagonistas de una competición que reúne a la élite del continente y que además reparte plazas para la próxima Copa Mundial de la FIDE.

El torneo, pactado a once rondas bajo el exigente sistema suizo, ha servido de escenario para que el costarricense despliegue el mejor ajedrez de su carrera. Amèn de que tenìa la partida una emotiva dedicatoria personal.  Previo a la ronda nueve, Emmanuel recibió la dolorosa noticia del fallecimiento de su madre, la señora Carmen J. García. "Una pérdida así no se mide en palabras. No hay variante, reloj ni resultado capaz de explicar lo que significa seguir compitiendo con el corazón golpeado por una ausencia tan grande". (Palabras del Prof Noel Rodrìguez).

Partiendo como sembrado número 31 con un Elo de 2349 puntos, Jiménez llegó a la recta final enfrentando una sucesión de rivales de primerísimo nivel, nada menos que NUEVE GRANDES MAESTROS, muchos de ellos habituales participantes en Olimpiadas, Copas del Mundo y campeonatos continentales. Lejos de intimidarse ante semejante desafío, respondió con una madurez competitiva admirable y una notable precisión técnica.

Su recorrido ha estado marcado por resultados que pocos habrían imaginado al inicio del torneo. Tras comenzar con dos victorias consecutivas, firmó tablas frente al gran maestro chileno Pablo Salinas Herrera y posteriormente derrotó al cubano GM Lelys Stanley Martínez Duany. Más adelante sumó empates frente a los grandes maestros Alexandr Fier y Dylan Isidro Berdayes, antes de enlazar resonantes victorias ante los GMs José Gabriel Cardoso Cardoso y Juan Carlos Obregón Rivero. Incluso la derrota sufrida frente al GM argentino Sandro Mareco en la novena ronda no logró detener el impulso de una campaña que ya comenzaba a adquirir dimensiones históricas.

La décima ronda de la noche de este martes 9 de junio añadió un nuevo capítulo a esa brillante travesía. Consciente de que los puestos de privilegio se definían partida a partida, Jiménez derrotó al gran maestro mexicano Sion Radamantys Galaviz Medina, elevando su cosecha a 7,5 puntos y consolidándose en el cuarto lugar de la clasificación general. El triunfo no solo fortaleció sus aspiraciones de clasificación mundialista, sino que terminó de sellar los requisitos deportivos necesarios para alcanzar la ansiada tercera norma de Gran Maestro.

CERRAR EN LA MESA UNO...UN HONOR Y UN SELLO DE CALIDAD.

La recompensa a semejante actuación será un desafío reservado para muy pocos. En la undécima y última ronda, programada para este 10 de junio, el costarricense tendrá el honor de ocupar la primera mesa del torneo para enfrentarse al líder absoluto, el gran maestro estadounidense Sam Shankland. Con 8,5 puntos acumulados, Shankland llega como sólido puntero y tiene prácticamente asegurado el primer lugar de la competición, condición que realza aún más el simbolismo de este enfrentamiento entre el principal favorito del certamen y la gran revelación del torneo.

Más allá del resultado que depare esa última batalla, la actuación de Emmanuel Jiménez ya figura entre las más destacadas que haya protagonizado un ajedrecista costarricense en una competición continental de esta magnitud. Su performance ronda los 2600 puntos Elo, ha sumado cerca de 33 unidades a su clasificación internacional y, sobre todo, ha demostrado que puede competir de igual a igual frente a algunos de los mejores jugadores del continente.

A falta de una ronda para el desenlace definitivo, el ajedrez costarricense observa con legítimo orgullo el recorrido de uno de sus máximos exponentes. En un torneo concebido para seleccionar a los representantes americanos rumbo a la Copa Mundial, Emmanuel Jiménez no solo ha cumplido con creces las expectativas: ha construido una campaña memorable que confirma su madurez ajedrecística y lo acerca, paso a paso, al más alto reconocimiento que puede alcanzar un jugador de nuestro continente.

VER TABLA GENERAL DE POSICIONES TRAS 10/11.                VER PARTIDAS RONDA 11














VER PAREO COMPLETO DE LA RONDA 11 Y ULTIMA A LAS 10AM.










Información del jugador

Flag CRC

NombreJimenez Garcia, Emmanuel
TítuloIM
Ranking inicial31
Elo2349
Elo nacional0
Elo internacional2349
Performance2593
FIDE elo +/-32,9
Puntos7,5
Puesto4
FederaciónCRC
Código nacional0
Código FIDE6504779
Fecha de nacimiento1997

 

Rd.M.No.Ini.NombreEloFEDPts.Res.
13194Morales Perez, Ghisell1939COL4,5
1
22962WIMMogollon Tobar, Nicolle Julieth2103COL5,5
1
3914GMSalinas Herrera, Pablo2454CHI6
½
4813GMMartinez Duany, Lelys Stanley2455CUB6
1
533GMFier, Alexandr2553BRA7,5
½
6712GMBerdayes Ason, Dylan Isidro2460CUB6,5
½
766GMCardoso Cardoso, Jose Gabriel2527COL5,5
1
8215GMObregon Rivero, Juan Carlos2446MEX7
1
925GMMareco, Sandro2546ARG7,5
0
1048GMGalaviz Medina, Sion Radamantys2513MEX6,5
1
1111GMShankland, Sam2647USA8,5

Emmanuel Jimènez vence en 10ma ronda y consigue su tercera norma de Gran Maestro!


XIX Continental de Morelos Mèxico del 1/11 de junio 2026.

Una tensa y compleja partida, jugando a pecho abierto contra el mexicano GM Sion Galavitz.
Sin enroques y con pimponeo por mucho trecho del final.

Merecido premio a una constancia y disciplina de un atleta ejemplar.


 



El sueño mundialista es norte luminoso de un Continental al rojo vivo

A la der: el lìder GM Shankland. 
Crèdito foto: FIDEAMERICA.

Por: Dizàn Ernesto Alvarado.

El XIX Campeonato Continental Absoluto de Ajedrez 2026 entra en su recta decisiva y lo hace con todos los ingredientes que distinguen a las grandes competiciones: líderes sólidos, perseguidores implacables y una clasificación tan apretada que un solo resultado puede alterar por completo el destino de los aspirantes. 

En Oaxtepec, Morelos, México, donde desde el pasado 1 de junio se reúnen los mejores trebejistas del continente, la tensión crece a medida que el torneo se aproxima a su desenlace. No podría ser de otra manera en una prueba de once rondas que, además de coronar al campeón continental, concede cuatro plazas para la Copa Mundial FIDE 2027, el objetivo que persiguen decenas de jugadores llegados de toda América.

Tras completarse la novena ronda, el GM estadounidense Sam Shankland se mantiene al frente de la clasificación con ocho puntos de nueve posibles, confirmando su condición de principal favorito. Sin embargo, la lucha por las posiciones de privilegio está lejos de resolverse. A tan solo un punto del líder aparecen el GM mexicano Juan Carlos Obregón y el GM argentino Sandro Mareco, ambos con siete unidades, mientras que un nutrido grupo de perseguidores se mantiene al acecho con seis y medio puntos, preparado para aprovechar cualquier tropiezo en la cima.

Entre ellos sobresale con brillo propio el MI costarricense Emmanuel Jiménez García, que inició el certamen como el sembrado número treinta y uno entre los participantes, continúa protagonizando una de las actuaciones más destacadas del torneo. Con 6,5 puntos acumulados y una ganancia significativa de rendimiento respecto a su Elo inicial de 2349, el ajedrecista nacional ocupa la cuarta posición de la clasificación general al cierre de la novena jornada, situándose provisionalmente dentro de la zona que concede acceso a la próxima Copa Mundial. El ascenso resulta aún más meritorio al considerar la calidad de la oposición enfrentada durante el recorrido.

La décima ronda, programada para este martes en sesión vespertina, a partir de las 17:00 horas aparece como un momento crucial en la carrera por los boletos mundialistas. En la mesa principal, Mareco tendrá la difícil misión de conducir las piezas blancas frente al líder Shankland, un duelo que podría redefinir el liderato del certamen. No menos trascendente será el enfrentamiento entre el brasileño Alexandr Fier y el mexicano Juan Carlos Obregón, dos jugadores que aún conservan intactas sus aspiraciones de alcanzar la cima.              VER TABLA GENERAL DE POSICIONES TRAS 9/11.

Por su parte, Emmanuel Jiménez afrontará quizás la partida más importante de su torneo. Con las piezas negras se medirá al gran maestro mexicano Sion Radamantys Gálaviz Medina, otro integrante del pelotón de jugadores con 6,5 puntos. El encuentro tiene valor doble: quien logre imponerse no solo sumará una victoria de enorme peso competitivo, sino que dará un paso gigantesco hacia las posiciones de clasificación mundialista.             VER PAREO DE RONDA 10 DE ESTE MARTES 5PM.

Con dos rondas aún por disputarse, el Continental de Oaxtepec promete un desenlace vibrante. El miércoles caerá el telón sobre una edición que ha reunido a la élite ajedrecística americana bajo el formato suizo de once rondas y ritmo clásico de noventa minutos más treinta segundos de incremento por movimiento. Cuando la última pieza sea acomodada sobre el tablero y los relojes se detengan definitivamente, cuatro jugadores habrán asegurado un lugar en la Copa Mundial FIDE. 

MI Jimènez.

ACTUACION DE EMMANUEL Y SU BUSQUEDA DEL TITULO DE GM.

En la ronda nueve de este lunes perdiò su invicto ante el GM Mareco tras 50 movimientos de una partida que estuvo marcada por una lucha estratégica muy fina en una estructura derivada de la Catalana, donde las negras aceptaron una configuración asimétrica con peones doblados y un peón "a" avanzado a cambio de actividad y posibilidades dinámicas. Pero, al final se impuso la pericia y el oficio del consagrado Argentino.

 Emmanuel aparte de la presiòn de la compleja competencia en esta ronda lo abrumaba el peso de la triste noticia del deceso de su Señora madre, QEPD.

Una de las metas del MI Emmanuel Jimènez es lograr su tercera norma de GM y las expectativas de conseguirlas siguen vivas, asì como la posibilidad de colarse entre los cuatro clasificados directos a la pròxima Copa Mundial (2027), finalizadas nueve rondas se coloca en la cuarta posiciòn de la tabla.   Si finaliza entre los cinco primeros, entraría dentro de los resultados continentales que la FIDE tradicionalmente reconoce para la obtención de normas GM y, dependiendo de los requisitos reglamentarios vigentes (rating mínimo y demás condiciones), podría conseguir una norma de Gran Maestro o incluso acercarse decisivamente al título.  Logrando 1.5/2 de las ùltimas dos rondas tambièn estarìa logrando su tercera norma.  Con tal desenlace coronarìa el mejor torneo de su carrera a la fecha.  



MI Emmanuel Jimènez se luce en el Conventiòn Center de Oaxtepec.

MI Emmanuel Jimènez Garcìa.

Por: Dizàn Ernesto Alvarado.

El XIX Continental dedicado a la memoria de Jorge Vega Fernàndez, "Veguita" como le llamàbamos, se acerca a su final y el rancho està que arde. 

Una ronda ocho jugada la tarde-noche de este domingo 7 de junio nos ha dejado sin uñas y los nervios de punta. Lucha enconada en las primeras mesas y es que, no es para menos, se trata de cuatro pasajes a una Copa del Mundo que està en juego y algo, que no cae nada mal a nadie, menos en estos tiempos, una bolsa de $20.000 entre los primeros de la tabla.

El estadounidense GM Shankland, fiel a la mentalidad gringa maximalista, vino a competir y a ganar, su juego es ambicioso y su meta repetir el gane del Continental pasado y ya està aupado en la cima y a falta de tres rondas no quiere soltar la mesa uno.  La partida de la mesa uno transitó por una Defensa India de Rey donde Sam Shankland demostró una comprensión estratégica muy fina de las estructuras cerradas típicas de este sistema. Durante la apertura, Fernando Peralta logró mantener el equilibrio e incluso obtuvo una posición cómoda gracias a su expansión en el flanco de rey y al enroque largo. Sin embargo, el estadounidense fue acumulando pequeñas ventajas dinámicas mediante una excelente coordinación de piezas, especialmente con las maniobras ...Nc5, ...Qf6 y la constante presión sobre las casillas centrales.

En mesa dos, los ojos y corazones Centroamericanos y en especial Ticos, estaba en el duelo entre MI Emmanuel Jimènez y el poderoso GM Juan Carlos Obregòn de reconocida calidad y que ha estado en este torneo en su estado natural: sòlido como una roca, sin embargo, Jimènez atraviesa por un formidable momento y jalò para Mexico con la convicciòn de completar esa tercera norma de Gran Maestro para oficializar el nivel que ya posee;  y conduciendo las piezas blancas mostrò un temple y una sangre frìa encomiable y la perseverancia le gratificò con un punto de oro, que lo mete de zambullida a lo màs alto de la tabla de 126 participantes.    

En ronda nueve lo veremos en acciòn contra el GM Sandro Mareco, quien llevarà las piezas blancas.  Emmanuel con mucho coraje y determinaciòn se coloca de segundo lugar de cara al cierre del torneo.

En mesa tres el local GM Sion Galaviz venciò de manera inobjetable al GM Fier de Brasil y se posiciona con buenos chances en la cupula del torneo.  El GM Cori empatò en su match contra el local mexicano MI Carlos Sandoval de buen torneo y el gran gladiador el GM Mareco sacò el punto entero y valioso de su partida contra el cubano fuerte y ascendente MI Michel Dìaz.


Señores y Señoras nos espera un cierre infartante, el pastel aun no se puede rapartir pero....ya quisieramos todos probarlo. Este lunes al ser las 5pm tendremos en vivo y a todo color la ronda nueve; compren pop corn y hagan sus apuestas. Yo, el burro adelante, ya tengo a mi favorito, voy con todo.




TABLA DE POSICIONES TRAS 8/11.           VER PAREO RONDA 9 LUNES 8/6 A LAS 5PM.


LA BATALLA DE LA TERCERA NORMA PARA EL HIJO PRODIGO DE COSTA RICA.

 

La partida transitó por una Inglesa de Cuatro Caballos donde ambos contendientes demostraron una preparación sólida y una comprensión profunda de las estructuras simétricas. Durante la fase inicial y buena parte del medio juego, el GM Juan Carlos Obregón neutralizó adecuadamente las aspiraciones de Emmanuel Jiménez, llegando incluso a obtener una posición muy cómoda gracias a la actividad de sus torres y a la presión sobre las debilidades blancas. Sin embargo, el costarricense mantuvo una virtud fundamental del ajedrez de élite: la máxima coordinación de piezas y la paciencia estratégica. El cambio masivo de material condujo a un final donde las posibilidades parecían equilibradas, pero Jiménez logró conservar una estructura ligeramente más flexible y, sobre todo, un rey con mejores perspectivas de centralización.

El momento crítico llegó con el grave error 33...Bd1+?, una decisión que alteró radicalmente la evaluación de la posición. La jugada permitió la poderosa incursión del rey blanco mediante 34.Ke4, transformando al monarca en una pieza activa y dominante. En finales de piezas menores y torres, la actividad del rey suele ser un factor decisivo, y aquí se convirtió en el eje de toda la lucha. A partir de ese instante, las piezas negras comenzaron a perder armonía: el alfil quedó desplazado, la torre tuvo que asumir funciones defensivas y las rupturas blancas con f4, fxg5 y posteriormente e4 fueron consolidando una ventaja espacial y dinámica cada vez más difícil de contener. La técnica de Jiménez fue particularmente instructiva al convertir una ventaja inicialmente abstracta —actividad y coordinación— en objetivos concretos sobre ambos flancos.

La fase final constituye un excelente ejemplo de conversión técnica. El rey blanco penetró profundamente en territorio enemigo, la torre alcanzó la séptima fila y los peones del flanco dama comenzaron a avanzar con fuerza creciente. Mientras tanto, los problemas de tiempo de Obregón limitaron sus opciones defensivas y favorecieron nuevas imprecisiones, especialmente 39...Re7+?!, 47...Kxf5?! y 49...Ke4?!, que aceleraron la desintegración de la resistencia negra. Jiménez comprendió con precisión que el verdadero valor de su ventaja residía en la actividad de sus piezas mayores y en la creación de un peón pasado alejado mediante a4-a5. Cuando se alcanzó la posición tras 55...Rd1+, la ventaja blanca ya era técnicamente ganadora: la torre dominaba los puntos de entrada, el rey blanco estaba mucho más activo y los peones avanzados del flanco dama ofrecían perspectivas decisivas. En síntesis, el triunfo blanco nació de una combinación de resistencia estratégica, excelente activación del rey en el final y una conversión muy precisa de las ventajas dinámicas surgidas tras el error crítico de las negras en la jugada 33.  *****

SELECCION DE PARTIDAS:






“Deja vu en el tablero de la historia y sus acantilados”


Por: Dizán Ernesto Alvarado

A mi espíritu melancólico, el clima de esta mañana dominical en San José de Costa Rica —oscura, silenciosa y bucólica, bajo un cielo que anuncia lluvia con la misma certeza con que el tiempo anuncia sus recuerdos— lo incita a uno a escribir.

Siempre que el ajedrez convoca a los pueblos a la liturgia de practicarlo, mi imaginación encuentra refugio en la hermosa República de Cuba. Hay algo en aquella isla que trasciende la mera geografía. Su atmósfera, su historia y sus contradicciones evocan una suerte de respeto casi religioso hacia el ajedrez, disciplina que durante generaciones ha servido de refugio intelectual y de afirmación espiritual para un pueblo resiliente, sometido a las complejas corrientes de la historia más que a los errores de sus propios hijos.


Visité Cuba por primera vez durante la década de los noventa. Me acompañaba quien entonces era una de las grandes promesas infantiles del ajedrez costarricense y hoy es un respetado profesional: Dr. Juan Diego García-Castro. Compartíamos la pasión por las sesenta y cuatro casillas y la curiosidad por comprender el mundo más allá de los tableros.

Permanecimos cerca de un mes entre seminarios, torneos y largas caminatas. Recorrimos La Habana, Santiago de las Vegas, Bejucal y otros rincones menos conocidos de la isla. Viajamos en guagua, a pie y, sobre todo, con la disposición de quien desea observar sin prejuicios. Aquella experiencia tuvo algo de iniciación. Descubrimos la cotidianidad cubana, sus luces y sombras, su capacidad para la alegría en medio de la escasez, y esa dignidad silenciosa que tantas veces sobrevive donde las circunstancias parecen empeñadas en destruirla.


Regresé en otras ocasiones. Sin embargo, con el paso de los años he llegado a sospechar que nunca regresé del todo. Una parte de mí permanece aún caminando por aquellas calles, escuchando conversaciones en portales habaneros, observando partidas de ajedrez improvisadas en parques y cafeterías, incrèdulo de como se sostienen sus edificios derruidos -tal cuàl torres de Pisa- tratando de comprender una realidad que desafía simplificaciones.

La sociedad cubana constituye uno de los fenómenos históricos más fascinantes de América Latina. Estudiar sus éxitos y sus fracasos equivale, en cierta forma, a contemplarnos a nosotros mismos reflejados en un espejo incómodo. En la experiencia cubana convergen los sueños de justicia social, los límites del poder político, las tensiones de la geopolítica mundial y las consecuencias que pueden derivarse cuando una nación queda atrapada entre fuerzas históricas superiores a ella.


He seguido durante años la historia de Cuba, la evolución de su cultura y la trayectoria de sus ajedrecistas. He compartido amistad y conversaciones con numerosos jugadores cubanos, y quizá por ello esta mañana de lluvia inminente me asalta una reflexión que deseo compartir.

No pretendo formular verdades definitivas. Apenas propongo un ejercicio intelectual: recorrer algunos episodios fundamentales de la historia cubana y, posteriormente, aventurar una pregunta tan sencilla como imposible de responder con certeza.

¿Qué habría ocurrido si Cuba hubiese recorrido otro camino?

La historia no admite segundas partidas. Como en el ajedrez, cada movimiento modifica irreversiblemente la posición. Sin embargo, analizar las variantes que nunca llegaron a jugarse puede ayudarnos a comprender mejor las decisiones que sí fueron tomadas.

Y pocas naciones ofrecen un terreno tan fértil para ese ejercicio como Cuba. La llegada de Fulgencio Batista al poder constituye uno de los puntos de inflexión más importantes de la historia contemporánea cubana.

Fulgencio Batista y Zaldívar emergió como figura nacional durante la llamada Revolución de los Sargentos, ocurrida el 4 de septiembre de 1933. En aquel momento era apenas un sargento taquígrafo del ejército. Sin embargo, los acontecimientos de aquella jornada alteraron de manera profunda el rumbo político de la isla.

Aunque inicialmente no ocupó la presidencia, logró controlar las fuerzas armadas y convertirse en el verdadero centro del poder cubano durante gran parte de la década de 1930.  Posteriormente sería elegido presidente constitucional para el período 1940-1944, bajo una Constitución considerada por numerosos especialistas como una de las más avanzadas de América Latina en su época.

No obstante, el episodio que marcaría de manera definitiva su legado ocurrió el 10 de marzo de 1952. Ante la perspectiva de una probable derrota electoral, Batista encabezó un golpe de Estado que suspendió el proceso democrático y concentró nuevamente el poder en sus manos. Aquella decisión abrió una herida política que terminaría modificando el destino de Cuba durante generaciones.

Entre quienes condenaron la ruptura del orden constitucional se encontraba un joven abogado llamado Fidel Castro. Sus primeros intentos de oposición transcurrieron dentro de los mecanismos legales existentes. Al fracasar estos esfuerzos, optó por la vía insurreccional, decisión que conduciría al asalto al Cuartel Moncada y, años más tarde, al triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959.

Con la huida de Batista concluyó una época. Otra comenzaba.  Y con ella, Cuba pasaría de ser un asunto nacional a convertirse en una de las piezas más sensibles del gran tablero geopolítico de la Guerra Fría.


¿ERA TAN MALA LA CUBA DE BATISTA?

La respuesta depende del lugar desde donde se observe el paisaje.

La Cuba de los años cincuenta no era una realidad uniforme. Desde ciertos indicadores económicos, especialmente urbanos, figuraba entre las naciones más desarrolladas de América Latina. La Habana brillaba como uno de los grandes centros culturales y turísticos del hemisferio occidental. Existía una importante clase media, universidades prestigiosas, una activa vida intelectual y niveles de electrificación e infraestructura que superaban a muchos de sus vecinos regionales.

Sin embargo, aquella prosperidad tenía grietas profundas.  Lejos de los hoteles, casinos y avenidas habaneras, vastas regiones rurales continuaban atrapadas en la pobreza. Numerosos campesinos carecían de tierras propias; el desempleo estacional ligado a la producción azucarera condenaba a miles de familias a la incertidumbre, mientras el acceso a servicios básicos seguía siendo desigual.

La cuestión cubana no era únicamente económica. Era también política.   La corrupción, la concentración del poder y el desgaste de las instituciones alimentaban un creciente desencanto. Cuando las vías democráticas quedaron clausuradas tras el golpe de 1952, numerosos sectores comenzaron a percibir la lucha armada como la única alternativa posible.

UNA NUEVA ERA IRRUMPE.

La fecha oficialmente reconocida como el triunfo de la Revolución Cubana es el 1 de enero de 1959.

No obstante, existe una poderosa carga simbólica en otra jornada: el 8 de enero de ese mismo año, cuando Fidel Castro entró triunfalmente en La Habana. Aquella imagen quedó grabada en la memoria colectiva de generaciones enteras. Para muchos representaba el nacimiento de una esperanza. Para otros, el inicio de una incertidumbre cuyas consecuencias aún continúan desplegándose.

La Revolución Cubana suele ser narrada mediante dos relatos opuestos. Uno describe una nación próspera destruida por los revolucionarios.  El otro presenta un pueblo oprimido que finalmente logró liberarse.  Ambas versiones contienen fragmentos de verdad y, al mismo tiempo, simplificaciones inevitables. La historia rara vez se acomoda a los extremos.

Es importante recordar que una parte considerable de quienes apoyaron inicialmente la lucha contra Batista no eran comunistas. Su aspiración fundamental consistía en restaurar el orden constitucional y construir una democracia más sólida.  Sin embargo, las revoluciones poseen una dinámica propia. Una vez liberadas, las fuerzas históricas suelen avanzar por caminos que pocos anticipan.

¿Qué impulsó realmente la Revolución?

Probablemente la convergencia de múltiples factores: la oposición a la dictadura, la corrupción gubernamental, las desigualdades sociales, el fuerte nacionalismo cubano y, por supuesto, el extraordinario liderazgo político de Fidel Castro.  Cuando Batista abandonó la isla en enero de 1959, buena parte del país recibió a los revolucionarios con auténtico entusiasmo.

Nadie podía prever todavía la magnitud de las transformaciones que estaban por venir.

EL ENCUENTRO CON EL IMPERIO.

Uno de los errores más frecuentes consiste en imaginar que la confrontación entre Cuba y Estados Unidos nació de manera inmediata.   La realidad fue mucho más gradual.  Durante los primeros meses de 1959 predominó la cautela. Washington observaba con atención al nuevo gobierno intentando descifrar cuál sería su orientación definitiva.

Pero la relación comenzó a deteriorarse.   Las nacionalizaciones de propiedades estadounidenses, las reformas agrarias, el creciente acercamiento a la Unión Soviética y la progresiva radicalización ideológica del proceso revolucionario despertaron preocupación en la administración norteamericana.

Aquellos acontecimientos ocurrieron en el contexto de la Guerra Fría, un escenario donde cada movimiento era interpretado como parte de una disputa global entre dos sistemas antagónicos.

La lógica geopolítica terminó imponiéndose.  Para Washington, la existencia de un gobierno aliado de Moscú a apenas ciento cincuenta kilómetros de Florida constituía una amenaza inaceptable. Para La Habana, en cambio, las presiones estadounidenses confirmaban la necesidad de defender su soberanía y buscar aliados capaces de garantizar su supervivencia.

Ambas visiones coexistieron, se alimentaron mutuamente y contribuyeron a profundizar el conflicto. El punto de ruptura definitivo llegó alrededor de 1960.  Luego vendrían la ruptura formal de relaciones diplomáticas, la invasión de Bahía de Cochinos, la declaración del carácter socialista de la Revolución y, finalmente, la Crisis de los Misiles.

Quizá ningún episodio refleje mejor la fragilidad de la condición humana.  Durante varios días, el destino del planeta dependió de decisiones tomadas por un reducido grupo de hombres encerrados en oficinas y centros de mando.  El mundo estuvo más cerca que nunca de una guerra nuclear.

Y Cuba quedó situada exactamente en el centro del tablero.

¿ODIO O GEOPOLÍTICA?

La respuesta probablemente contenga elementos de ambas cosas.  Sin embargo, el factor predominante fue la geopolítica.   Los imperios rara vez actúan impulsados exclusivamente por sentimientos. Lo hacen movidos por intereses, cálculos estratégicos y percepciones de seguridad.

Desde la perspectiva estadounidense, Cuba representaba una amenaza potencial. Desde la perspectiva cubana, Estados Unidos actuaba como una potencia incapaz de tolerar la autonomía política de una pequeña nación vecina.

Ambas narrativas poseen fundamentos históricos y ambas contienen componentes propagandísticos. Tal vez la tragedia resida precisamente en ello.  Cada parte terminó encontrando pruebas que confirmaban sus temores iniciales.   Y así, durante décadas, el conflicto se convirtió en una profecía que se alimentaba a sí misma.


MI TEORÍA SOBRE LA CUBA QUE PUDO HABER SIDO.

Toda historia contiene caminos que jamás llegaron a recorrerse.   Esta reflexión parte de una pregunta sencilla y, al mismo tiempo, imposible de responder con certeza:

¿Qué habría ocurrido si Cuba no hubiera quedado atrapada entre las tensiones geopolíticas de la Guerra Fría?

Imaginemos por un instante una Cuba sin embargo económico, sin aislamiento prolongado y sin la presión constante derivada de su enfrentamiento con Estados Unidos.

No se trata de negar errores internos ni de atribuir todas las dificultades a factores externos. Las decisiones económicas, la centralización política, las ineficiencias administrativas y la dependencia de aliados extranjeros también forman parte de la historia cubana.   Pero imaginemos, simplemente, otra variante de la partida.

LA CUBA ECONÓMICA

La isla nunca ha sido un territorio especialmente rico en recursos naturales. Sin embargo, posee ventajas extraordinarias.  Su ubicación geográfica es privilegiada.  Dispone de tierras fértiles, reservas minerales relevantes, una tradición educativa notable y una población con altos niveles de formación.   Sin restricciones comerciales prolongadas, es probable que hubiera desarrollado una economía mucho más diversificada.

La industria turística habría alcanzado dimensiones aún mayores décadas atrás. Los puertos cubanos podrían haberse convertido en centros logísticos fundamentales para el comercio hemisférico.  La agricultura habría evolucionado más allá de la dependencia histórica del azúcar. La biotecnología y la industria farmacéutica habrían encontrado acceso a mercados globales. Quizá Cuba nunca se habría convertido en una potencia económica mundial.   Pero resulta razonable imaginarla ocupando una posición similar a la de algunas de las sociedades más estables y desarrolladas de América Latina.

LA HABANA QUE NO EXISTIÓ.

Existe una imagen que siempre regresa a mi memoria.  Caminar por La Habana equivale a recorrer simultáneamente varias épocas históricas.  Es una ciudad hermosa y herida, majestuosa y agotada, vibrante y melancólica.  En la Cuba alternativa que imagino, gran parte de aquella arquitectura colonial y republicana habría sido restaurada de manera sistemática.

El Malecón podría haberse transformado en uno de los paseos urbanos más emblemáticos del continente.  Los viejos automóviles estadounidenses existirían todavía, pero como piezas de colección y no como una necesidad impuesta por las circunstancias.  La ciudad conservaría su memoria sin verse obligada a vivir permanentemente dentro de ella.

LA VIDA COTIDIANA.

Quizá la diferencia más profunda habría estado en la experiencia diaria de los ciudadanos. El cubano promedio probablemente habría tenido acceso más amplio a mercados internacionales, mayores oportunidades laborales, salarios más elevados y una movilidad mucho más fluida.

La emigración continuaría existiendo, como ocurre en prácticamente toda América Latina.  Pero difícilmente habría alcanzado las dimensiones dramáticas observadas durante distintos momentos de la historia reciente.

EL AJEDREZ, LA CULTURA Y EL DEPORTE.

Hay un aspecto que me resulta particularmente cercano. Cuba poseía una tradición ajedrecística extraordinaria incluso antes de la Revolución.  La figura inmortal de José Raúl Capablanca ya había colocado a la isla en la cima del ajedrez mundial.  Posteriormente, la influencia soviética aportó estructuras de entrenamiento y formación que fortalecieron aún más ese legado.

Sin embargo, en un escenario de plena integración internacional, es posible imaginar una comunidad ajedrecística aún más robusta, con mayor cantidad de torneos, patrocinadores, intercambios académicos y profesionales dedicados exclusivamente al juego.

Lo mismo podría afirmarse de la música, la literatura, el béisbol y las artes.  La creatividad cubana nunca ha necesitado permiso para existir.  Pero sí habría agradecido menos obstáculos para expandirse.


LO QUE NO HABRÍA CAMBIADO.

Tampoco conviene idealizar.  Ninguna nación escapa a las limitaciones de la realidad.  Cuba seguiría enfrentando huracanes devastadores, dependencia energética, restricciones materiales y desigualdades sociales.

No existiría una Cuba perfecta.  Las utopías suelen resultar tan engañosas como los pesimismos absolutos.

UNA REFLEXIÓN FINAL.

Si tuviera que condensar toda esta especulación en una sola idea, diría que una Cuba plenamente integrada al comercio internacional probablemente no sería una superpotencia ni una nación excepcionalmente rica.  Pero difícilmente sería la isla detenida en el tiempo que muchos observadores describen hoy.

Quizá habría llegado a convertirse en una sociedad de ingresos medios-altos, reconocida por su educación, su cultura, su biotecnología, su turismo y su capital humano.   La gran incógnita histórica, sin embargo, permanece intacta.

Aun sin embargo ni confrontación geopolítica, ¿habrían las decisiones internas permitido aprovechar plenamente aquellas oportunidades?

Nadie puede responder con certeza. Tal vez esa sea la pregunta más importante de todas. Porque el destino de los pueblos nunca depende de una sola causa. Ni de un solo hombre. Ni de una sola ideología.

Al contemplar el mundo actual, uno descubre que los mecanismos fundamentales de la historia apenas han cambiado. Los imperios antiguos desaparecen, otros emergen, algunos regresan con nuevos nombres, pero las disputas por recursos, influencia y poder continúan reproduciéndose con una persistencia casi inmutable.

Y mientras las nubes oscuras de esta mañana costarricense continúan acumulándose sobre el horizonte, vuelvo a pensar en Cuba. Pienso en sus calles, pienso en sus ajedrecistas, pienso en sus contradicciones, pienso en su extraordinaria capacidad para sobrevivir.

La palabra historia, en su raíz griega, significa investigación. Investigar para evitar que los hechos se pierdan en el olvido. Investigar para preservar la memoria de quienes caminaron antes que nosotros.

Quizá ese sea, después de todo, el propósito de estas líneas. No dictar sentencia. No repartir culpas.No ofrecer respuestas definitivas. Tan solo dejar constancia de una huella. La huella cubana. Una huella que continúa escribiéndose ante nuestros ojos mientras el tiempo, indiferente y silencioso, sigue avanzando hacia la próxima página.

Cierro este ensayo con una frase cèlebre de Josè Martì y que encierra un potente mensaje:  

"Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre."

Volcàn Emmanuel entre rugidos y truenos tiene en zozobra a Oaxtepec!


Por: Dizàn Ernesto Alvarado.

Una jornada siete la de este sàbado agitada, tensa y ya todos los que vinieron por una de las cuatro plazas saben que es el momento del todo o nada, la proliferaciòn de tantos buenos jugadores y por el sistema mismo, en si de pareo, saben que es el momento de apretar el paso y el que se quedò atràs se quedò.   Acà a estas alturas no hay tiempo ni para vendarse las heridas y menos pa llorar.

El GM Shankland volviò a la cima, alcanzo en la medida de 6 puntos al GM Obregòn, quien empatò con el buen jugador GM Galaviz, en tanto Shankland le torciò el brazo al MI Cubano Lennis Martìnez que venìa con buen impulso.  La jornada nos tenìa guardada una grata sorpresa en la mesa seis en donde el Costarricense MI Jimènez, que juega desde hace ya rato como GM entregò vencido al fuerte maestro colombiano Josè Gabriel Cardoso, en una bonita partida, conducida con rigor y pulso firme.   Jimènez colocado en la tabla general en la quinta posiciòn, salta para la ronda ocho de este domingo 5pm con el GM Obregòn, que ya tiene muchas señales de que, tiene que sentarse bien y firme en esa mesa dos dominical.

                             Foto: FideAmèrica.



MAS CENTROAMERICANOS EN MESAS DE ARRIBA:

12
FMCu Hor, Winston Darwin2311IMFlores Quillas, Diego Saul Rodri2406
15
IMJuarez Flores, Carlos A.2308IMSanchez Alvarez, Roberto Carlos2344
17
GMSalinas Herrera, Pablo245444Ortiz, Marcos2246
25
WIMJimenez Salas, Maria Teresa218944IMValdes Romero, Leonardo2326

26
WIMMayorga Araya, Sofia201144FMMontes Orozco, Miguel Angel2295
28
IMBaules Rodriguez, Jorge Luis228344Robledo Flores, Emanuel1959

TABLA GENERAL DE POSICIONES TRAS 7/11.        VER PAREO COMPLETO RONDA 8.

EL TITULO DE GRAN MAESTRO.....ESTA CERCA.  

La partida transitó por una Inglesa, Variante de los Cuatro Caballos con fianchetto (ECO A29), donde el IM costarricense Emmanuel Jimenez Garcia condujo las piezas blancas con una estrategia de acumulación muy madura frente al GM colombiano Jose Gabriel Cardoso Cardoso. Durante la apertura y el comienzo del medio juego las negras no quedaron objetivamente peor, pero el impreciso 14...Qe7 permitió a las blancas ganar espacio con 15.b5 y comenzar una restricción progresiva de las piezas negras. A partir de ese momento la partida gira alrededor de un concepto estratégico fundamental: mientras las blancas expanden su mayoría en el flanco de dama y posteriormente preparan una ofensiva en el flanco de rey, las piezas negras quedan cada vez más pasivas, especialmente el caballo de b8 y la coordinación de las torres. Las maniobras Bd4, Rc1, f3 y e4 consolidaron un centro poderoso y otorgaron a las blancas superioridad espacial, obligando a las negras a una defensa incómoda y reactiva.

El triunfo blanco se explica esencialmente por la combinación de ventaja de espacio, mejor coordinación y una transición muy precisa hacia el ataque. Desde 27.g4 y 28.h4, Jiménez identificó correctamente que la posición negra carecía de contrajuego y lanzó los peones del flanco de rey para abrir líneas. La secuencia 29.g5, 30.hxg5 y especialmente 33.g6 fijó debilidades y creó amenazas permanentes sobre el rey negro. El error 33...Qg8 permitió aumentar aún más la presión, tras lo cual 34.Nxb6 y 35.f5 mostraron la superioridad de las piezas blancas. El golpe central 36.e5 es probablemente el momento culminante desde el punto de vista técnico: abre líneas, explota la mala ubicación de las piezas negras y transforma la ventaja estratégica acumulada en una ventaja táctica decisiva. Tras 37.Rxf5 y 38.Ref1, las blancas coordinan ambas torres contra un rey expuesto y una dama sobrecargada; la evaluación ya es claramente ganadora. La lección instructiva de la partida es que una ventaja espacial bien administrada no necesita combinaciones espectaculares desde el inicio: primero se restringe al rival, luego se mejora la ubicación de las piezas y finalmente se abre la posición exactamente cuando las fuerzas propias están mejor coordinadas que las del adversario. Esa secuencia estratégica fue ejecutada con notable precisión por Jiménez frente a un oponente de mayor Elo.



 

 Foto: FideAmèrica.


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