Por: Dizàn Ernesto Alvarado.
Tarde de domingo en San José de Costa Rica. La brisa anuncia el cambio de estación y, con ella, la evocación inevitable de viajar en el tiempo hacia uno de los capítulos más intensos del deporte de la estrategia: el ajedrez.
Nos trasladamos a Buenos Aires, capital argentina, primavera austral. Es la noche del 16 de septiembre de 1927, cuando comienza la primera partida del campeonato mundial entre el campeón vigente, el cubano José Raúl Capablanca, y su retador, el ruso Alexander Alekhine. La sala del Club Argentino de Ajedrez está colmada, y la expectativa se extiende por todo el planeta. Buenos Aires no fue un simple escenario: se convirtió en protagonista. En los cafés, diarios y tertulias las charlas giraban en torno al match, reflejo de una Argentina en pleno auge intelectual y con marcada impronta europea.
El contexto: talento contra método.
Capablanca reinaba desde 1921, tras destronar a Lasker. Su estilo era sinónimo de precisión quirúrgica y economía de recursos, un genio natural que parecía invulnerable. Frente a Alekhine, su historial era impecable: nunca había perdido.
Pero esa confianza se tornó exceso. Mientras el cubano mantenía una vida social activa y una preparación ligera, Alekhine se entregó a una disciplina casi científica: estudio obsesivo del rival, preparación física, dieta controlada y análisis profundo junto al maestro argentino Roberto Grau. Era el choque entre el talento puro y la preparación metódica.
Episodios humanos del match.
- El campeón confiado y el retador científicoCapablanca jugaba “sin esfuerzo”, fiel a su rutina social. Alekhine, en cambio, se encerró meses estudiando cada detalle del cubano, diseñando líneas para sacarlo de su zona de confort. La diferencia se convirtió en historia.
- El “vino medicinal” de AlekhineDurante las partidas bebía pequeños sorbos de vino, justificándolo con ironía: “Es para mantener la energía mental.” El gesto alimentó el mito del ruso como competidor excéntrico.
- La trampa económica de CapablancaAños antes había impuesto requisitos financieros para disputar el título. Alekhine logró reunirlos con apoyo argentino y europeo. Tras perder, Capablanca pidió revancha… pero nunca pudo cumplir las condiciones que él mismo había creado.
- El silencio teatral del Club ArgentinoEl público elegante guardaba un silencio absoluto. Se escuchaba el roce de las piezas. Cada error se magnificaba en ese ambiente cargado de tensión. El piso de la sala de madera oscura, dando sobriedad y elegancia al entorno.
La batalla de 34 partidas
El formato era extenuante: el primero en lograr seis victorias sería campeón, sin contar las tablas. El resultado final: Alekhine +6 −3 =25, tras casi tres meses de lucha.
- Partida 1 — El golpe inicialAlekhine gana con negras. La prensa, incrédula, vio cómo el campeón era llevado a una posición incómoda. El silencio fue total.
- Partida 3 — El espejismo de CapablancaEl cubano vence y recupera confianza, creyendo que todo volvía a la normalidad.
- Partida 7 — El cambio invisibleAlekhine triunfa en un terreno posicional, donde Capablanca era considerado imbatible.
- Partida 11 — El maratón mentalCapablanca, famoso por su rapidez, comienza a consumir tiempo excesivo. El público percibe la duda.
- Partida 12 — El ritual del retadorCaminar, sorbo de vino, mirada fija. Alekhine se convierte en personaje competitivo.
- Partida 21 — La frustración del campeónCapablanca abandona la sala con gesto serio. La incomodidad era real.
- Partida 29 — La estocada decisivaAlekhine se acerca al título. El público ya asistía para presenciar la historia.
- Partida 34 — La consagraciónAlekhine asfixia posicionalmente a Capablanca. Sexta victoria y nuevo campeón mundial. El cubano, caballeroso, envía una nota de felicitación. Pero nunca hubo revancha.
Epílogo
El match de Buenos Aires 1927 inauguró una nueva era: la del ajedrez moderno, basado en preparación profunda, psicología y complejidad. Capablanca quedó atrapado en sus propias reglas; Alekhine, convertido en cuarto campeón mundial, abrió un camino que transformó para siempre la historia del mundo escaqueado.
Partidas 1 * 3 * 34.


















