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Latinoamérica y su protagonismo en las Olimpiadas Mundiales.


Por: Dizán Ernesto Alvarado.

La historia latinoamericana en las Olimpiadas Mundiales de Ajedrez es un viaje que une la nostalgia de la “época dorada” con las gestas modernas de nuestros equipos. Argentina, pionera y estandarte del continente, alcanzó tres subcampeonatos consecutivos en Dubrovnik 1950, Helsinki 1952 y Ámsterdam 1954, con figuras legendarias como Miguel Najdorf, Julio Bolbochán, Carlos Guimard, Héctor Rossetto, Herman Pilnik, Erich Eliskases y Oscar Panno. Aquellas medallas de plata, seguidas por dos bronces en 13ava Olimpiada de Múnich Alemania 1958 y 15ava Olimpiada de Varna Bulgaria 1962, marcaron un ciclo irrepetible que convirtió al ajedrez sudamericano en protagonista de la escena mundial.

Integrantes de los equipos Argebtinos subcampeones

9na Olimpiada Dubrovnik Yugoslavia 1950 (Medalla de Plata)

  • Miguel Najdorf

  • Julio Bolbochán

  • Carlos Guimard

  • Héctor Rossetto

  • Herman Pilnik

10ma Olimpiada Helsinki Finlandia 1952 (Medalla de Plata).

  • Miguel Najdorf

  • Julio Bolbochán

  • Erich Eliskases

  • Herman Pilnik

  • Héctor Rossetto

11ava Olimpiada Ámsterdam Holanda 1954 (Medalla de Plata).

  • Miguel Najdorf

  • Julio Bolbochán

  • Erich Eliskases

  • Herman Pilnik

  • Oscar Panno

  • Héctor Rossetto


Interludio histórico: Dubrovnik 1950, el renacer del tablero.

La Olimpiada de Dubrovnik fue mucho más que un torneo: representó el regreso del ajedrez al escenario mundial tras los años oscuros de la segunda guerra mundial. El mundo buscaba reconstruirse, y en ese puerto del Adriático se levantó un certamen impecablemente organizado, símbolo de esperanza y reconciliación. La ciudad se llenó de emoción y expectativas: las calles se adornaron para recibir a los visitantes, los hoteles y cafés se convirtieron en puntos de encuentro donde se respiraba ajedrez, y la población local mostró una hospitalidad cálida que sorprendió a los deportistas.


La buena acogida se reflejó incluso en detalles simbólicos: se emitieron sellos postales conmemorativos, que se convirtieron en tesoros para los coleccionistas filatélicos y en recuerdo tangible de un evento que devolvía al mundo la ilusión de competir en paz. Allí, Argentina brilló con luz propia, alcanzando el segundo lugar y demostrando que Latinoamérica podía desafiar a las grandes potencias europeas y soviéticas. Najdorf y sus compañeros no solo jugaron partidas memorables, sino que encarnaron la resiliencia de un continente que encontraba en el ajedrez un lenguaje universal de talento y fraternidad.

Nuevas gestas.


Tras esa cúspide, ningún país latinoamericano ha igualado los podios argentinos, pero la era moderna —con más de 150 a 180 naciones en competencia— abrió nuevas páginas de gloria. Cuba se consolidó como la gran potencia regional, alcanzando el 7.º lugar mundial en tres ediciones: 29na Olimpiada de Novi Sad Serbia 1990, 36ava Olimpiada Calviá España 2004 y 41 Olimpiada Tromsø Noruega 2014, con nombres como Leinier Domínguez, Lázaro Bruzón, Walter Arencibia y Yuniesky Quezada.


Perú, por su parte, firmó la hazaña sudamericana más resonante de los últimos cincuenta años al terminar en el 10.º lugar en 42ava Olimpiada de Bakú Azerbaiyán 2016, liderados por Julio Granda y Emilio Córdova.

Capítulo mediterráneo: Bled 2002, ajedrez entre lagos y montañas. Brasil sella brillante papel.

La 35.ª Olimpiada Mundial de Ajedrez se celebró en Bled, Eslovenia, entre octubre y noviembre de 2002. La ciudad, famosa por su lago cristalino y su isla coronada por una iglesia medieval, ofreció un escenario de ensueño que convirtió el torneo en una experiencia inolvidable. El contraste entre la serenidad del paisaje alpino y la intensidad de las partidas dio a esta edición un aire poético: los jugadores caminaban por senderos boscosos y, al mismo tiempo, se enfrentaban en duelos estratégicos que definían el destino de sus equipos.

En el plano competitivo, Rusia se coronó campeona con un equipo estelar encabezado por Garry Kasparov. Sin embargo, para Latinoamérica, el verdadero hito fue la actuación de Brasil, que alcanzó el 16.º lugar mundial con Giovanni Vescovi, Rafael Leitão, Gilberto Milos y Darcy Lima. Ese resultado reafirmó a Brasil como segunda potencia sudamericana, detrás de Cuba y Argentina, y mostró que el ajedrez latinoamericano podía brillar también en escenarios europeos de gran exigencia.

Bled 2002 quedó en la memoria como una Olimpiada donde la belleza del entorno se fundió con la pasión por el tablero, y donde Latinoamérica volvió a hacerse presente en la élite mundial.

Brasil, constante y sólido, se mantuvo como segunda fuerza sudamericana con posiciones posteriores a Bled dentro del Top 20, 29na Olimpiada de Novi Sad Serbia 1990 y 32ava Olimpiada de Ereván Armenia 1996, mientras que México, aunque más distante de la élite mundial, ha dejado huella en el ámbito centroamericano y zonal, con referentes como Marcel Sisniega y Gilberto Hernández.

La historia de Latinoamérica en las Olimpiadas de Ajedrez es un mosaico de epopeyas: desde la gloria argentina en Dubrovnik hasta las irrupciones cubanas y peruanas, pasando por la constancia brasileña.

Hoy, en vísperas de la XLVI Olimpiada Mundial de Ajedrez en Samarcanda, Uzbekistán, la web latinoamericana PasionAjedrez.com desea que nuestra región vuelva a escribir páginas de grandeza y que cada tablero sea escenario de inspiración y orgullo continental.



Emparejamientos de la primera ronda de la XLVI Olimpiada Mundial.

 


Por: Dizán Ernesto Alvarado.

¡Muy buenas a todos, estimados amigos y seguidores de pasionajedrez.com! 

Es un placer darles la bienvenida a nuestra cobertura especial de la Olimpiada Mundial de Ajedrez que se celebrará en Samarcanda, Uzbekistán. Hoy les traemos un primer vistazo al emparejamiento de ronda 1 de los equipos centroamericanos con sus rivales, resaltado con colores tenues y elegantes para que puedan apreciar toda la información con claridad. 

Desde nuestro equipo de redacción y webmasters, haremos todo lo posible por mantenerlos informados minuto a minuto con partidas en directo, imágenes, videos y resultados actualizados en tiempo real.

 Esperamos que disfruten esta fiesta del ajedrez tanto como nosotros.

PAREO RONDA 1 SECCION OPEN, pique encima.

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PARTIDAS EN DIRECTO DESDE LAS 4AM DE ESTE MIERCOLES 16 SETIEMBRE, EN DONDE? ....WWW.PASIONAJEDREZ.COM


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El rival de la selección Costarricense OPEN:

 
 
El rival de la selección Costarricense FEMENINA:










Muere Vice Presidente de la FIDE


Georgios Makropoulos
Foto: Esquela de la FIDE
Según ha confirmado oficialmente la FIDE, "el vicepresidente de FIDE, presidente honorario de la Federación Griega de Ajedrez, maestro internacional, siete veces campeón griego y una de las figuras más influyentes en la administración internacional de ajedrez en las últimas cuatro décadas", Georgios Makropoulos ha fallecido.

En la última comunicación de la Comisión Electoral de la FIDE, se informó que la Federación Griega había comunicado que el IM Makropoulos no podría acudir a la Asamblea General de la FIDE por motivos de enfermedad, por lo que la representación del país sería asumida por el Presidente de dicho ente.

En su momento, Makropoulos había llevado las riendas de la FIDE durante la época de Kirsán Ilyumzhinov, de quien era Vicepresidente, especialmente cuando este último fue sancionado por el Tesoro de los Estados Unidos por su relación con Bachar Al-Assad, de Siria.

"Su contribución al ajedrez, sin embargo, va mucho más allá del tablero. Pocos han estado tan involucrados en el desarrollo y la gobernanza del ajedrez internacional a lo largo de un período tan largo y transformador", recoge el comunicado de la FIDE.

Nacido el 23 de setiembre de 1953, Tesalónica, fue periodista en el diario ateniense Eleftherotypia; sin embargo, en 1982 fue elegido en la Presidencia de la Federación de dicho país y fue reelegido sucesivamente.

Tras la salida de Ilyumzhinov, al término de su periodo, Makropoulos intentó ser elegido en ese puesto, pero fue derrotado contundentemente por Arkady Dvorkovich, en 2018.

Se cuenta que en una ocasión en que estaba muy enfermo del corazón y necesitaba una fuerte suma de dinero para una operación decisiva del corazón, el propio Kirsán acudió en su auxilio económico, lo que a la postre le permitió recuperarse.

Olimpiada de Haifa, 1976: la travesía silenciosa de seis costarricenses.

Por Dizán Ernesto Alvarado.


*Haifa, 1976.

El Mediterráneo hervía de tanques y de alfiles.

Mientras el mundo se partía en dos —Guerra Fría de un lado, Medio Oriente ardiendo del otro—, seis costarricenses bajaron de un avión con tableros bajo el brazo, como quien lleva un arma silenciosa hacia el corazón del ajedrez mundial.

No sabían que estaban a punto de escribir, ronda a ronda, derrota a derrota, milagro a milagro, la página más alta que Centroamérica haya firmado jamás sobre 64 casillas.


En www.pasionajedrez.com y su equipo de webmasters nos encanta el relato, la investigación con rigor y hacerles recordar a los compañeros de entonces y educar a "los nuevos", en algo que es muy importante, aunque suene simple o predecible, no hay presente sin pasado. Somos respetuoso de la historia y de sus actores.  Antes de entrar a la Olimpiada XLVI que inicia esta madrugada de miércoles, queremos traer a colación la mejor actuación de una selección Centroamericana en este colosal y magnifico evento que es la Olimpiada Mundial.

El Faro Centroamericano como cápsula del tiempo viaja a 1976 y alumbra su otoño que llegaba tarde al Mediterráneo aquel año. En Haifa, el mar seguía tibio y los ajedrecistas venidos de países más fríos bajaban entre partida y partida a bañarse en sus aguas, como si el tablero pudiera esperar unos minutos más. Nadie hubiera dicho, viendo aquella escena casi turística, que el mundo entero atravesaba uno de sus tramos más sombríos. 

Pero así era: en el otoño de 1976, cuando el ajedrez todavía se jugaba con relojes mecánicos, planillas manuscritas y silencios que parecían interminables, seis costarricenses cruzaron medio planeta para sentarse frente a algunos de los mejores jugadores del mundo.


Jaime Vaglio Muñoz, Joaquín Gutiérrez Mangel (foto), Juan León Jiménez Molina, Mario Salas Leal, Marco Chaves y Hernán Sobrado componían aquella delegación. No llevaban más que una bandera pequeña y la dignidad silenciosa de un ajedrez centroamericano que buscaba, por primera vez con tanta fuerza, hacerse respetar en el escenario mayor.




Un mundo dividido.

1976 era, ante todo, un año de contrastes brutales. La Guerra Fría seguía repartiendo al planeta entre dos bloques; Vietnam acababa de reunificarse bajo un régimen comunista; en China, Zhou Enlai y Mao Zedong morían casi al mismo tiempo, dejando abierta una pugna feroz por el poder; en Argentina se instalaba una dictadura militar; en Sudáfrica estallaba el levantamiento de Soweto. Los terremotos de Guatemala y de Tangshan habían dejado, meses antes, una herida imborrable en la memoria mundial. Y en julio, mientras medio mundo seguía preocupado por sus propias fronteras, la sonda Viking 1 se posaba en Marte: la misma humanidad capaz de destruirse era, simultáneamente, capaz de tocar otro planeta.

En ningún lugar esos contrastes eran tan visibles como en Medio Oriente. La Guerra de Yom Kipur, apenas tres años atrás, seguía fresca en la memoria israelí. Y a poco más de cien kilómetros de Haifa, el Líbano se desangraba desde abril de 1975 en una guerra civil ya convertida en un rompecabezas de facciones cristianas, musulmanas, palestinas y sirias combatiendo sin un frente claro.

Israel, por su parte, era todavía un país joven —apenas veintiocho años desde su fundación—, gobernado por Yitzhak Rabin, con Ephraim Katzir en la presidencia, y con una población que rondaba los tres millones y medio de habitantes. La inflación, las huelgas y la sensación de deterioro económico convivían con un orgullo nacional que meses antes se había visto reforzado por la espectacular Operación Entebbe. Era, en suma, un país que sabía sostenerse en el filo entre la vulnerabilidad y la firmeza.


La ciudad que mira al mar y al Carmelo.

Haifa no era Tel Aviv ni Jerusalén. Era, y sigue siendo, una ciudad portuaria e industrial, construida literalmente en desniveles: el monte Carmelo cae hacia la bahía y el Mediterráneo, y sobre esas laderas se apilan el puerto, las fábricas, los barrios residenciales y las calles que trepan hacia lo alto. Menos monumental que otras ciudades israelíes, más mediterránea que turística, Haifa ofrecía sin embargo algo que los visitantes agradecían de inmediato: el mar estaba ahí mismo, a un paso de cualquier hotel.


Y sin embargo, bajo esa postal amable, la ciudad vivía una tensión constante. Las autoridades israelíes habían decidido que la seguridad de los participantes era innegociable, y el despliegue militar alrededor de los hoteles Nof y Dan Carmel llegó a ser tan visible que,  daba la impresión de que buena parte del ejército del país custodiaba aquellas calles. Aun así, entre soldados y tableros, la vida seguía: hubo excursiones en los días de descanso, hubo hospitalidad, hubo —como suele ocurrir en el ajedrez— una extraña normalidad instalada sobre el filo de la excepcionalidad.

La XXII Olimpiada.

Fue justamente en el Hotel Dan Carmel, sobre esas laderas, donde se disputó la XXII Olimpiada de Ajedrez, entre el 26 de octubre y el 10 de noviembre de 1976. Cuarenta y ocho equipos y doscientos ochenta y seis jugadores —entre ellos veintitrés grandes maestros y veintinueve maestros internacionales— se dieron cita en Haifa. Fue, además, una edición bisagra en la historia del ajedrez organizado: por primera vez la rama masculina abandonó el complicado sistema de grupos y adoptó el sistema suizo, el mismo que hoy sigue rigiendo la mayoría de los grandes torneos.

Ese era el escenario —geopolítico, humano, deportivo— al que llegaban los seis costarricenses. No a jugar en el vacío, sino en medio de un mundo que respiraba tensión por todos sus costados.

Una campaña de caídas y resurrecciones.

El inicio fue áspero. Chile derrotó a Costa Rica 3-1 en la primera ronda, y Paraguay repitió la dosis con un 2½-1½. Dos jornadas, dos derrotas: el tipo de comienzo que suele anticipar una Olimpiada de sufrimiento silencioso. Pero las historias que merecen contarse rara vez se resuelven en su primer capítulo.

En la tercera ronda, frente a las Islas Vírgenes estadounidenses, el tablero empezó a cambiar de dueño: 3½-½ para los costarricenses, con victorias de Jiménez Molina, Chaves y Sobrado. Fue apenas un respiro. Nueva Zelanda volvió a golpear con un 3-1, llegó después un empate 2-2 ante República Dominicana, y una nueva caída frente a Irlanda. Al cerrarse la sexta ronda, nada en la tabla anunciaba una hazaña.

Quedaban siete rondas, sin embargo, y el ajedrez —como casi todo lo que vale la pena— suele reservar sus mejores argumentos para cuando el lector cree ya conocer el final.

La séptima ronda marcó el giro. Ante Hong Kong, Costa Rica firmó un contundente 3-1, con tablas de Vaglio Muñoz y Jiménez Molina y victorias de Chaves y Sobrado: eran, notablemente, los tableros traseros los que empezaban a inclinar la balanza. Guatemala, el vecino centroamericano, devolvió el golpe con un 2½-1½, aunque Jiménez Molina volvió a sumar. La respuesta no se hizo esperar: un arrollador 3½-½ ante Honduras en la novena ronda, seguido de un ajustado 2½-1½ sobre Bolivia en la décima. El equipo que había arrancado con dos derrotas consecutivas acumulaba ahora una racha que obligaba a mirar de nuevo la clasificación general.

Bélgica cortó el impulso por la mínima diferencia, 2½-1½, aunque Jiménez Molina —sostén silencioso de todo el torneo— volvió a puntuar. Faltaban dos rondas.

Y entonces llegó el golpe más duro. Austria no dejó resquicio alguno y aplastó a Costa Rica 4-0: cuatro tableros, cuatro derrotas, cero puntos. Para cualquier equipo que hubiera resistido tanto, ese resultado podía sentirse como el final anunciado. Pero quedaba una partida más. Y a veces una historia entera depende, únicamente, de que alguien esté dispuesto a mover una pieza más.

Mónaco, la última puerta.

La decimotercera y última ronda enfrentó a Costa Rica con Mónaco. El equipo llegaba herido por el 0-4 ante Austria, pero no vencido. Vaglio Muñoz abrió la jornada venciendo a Angles d'Auriac; Gutiérrez Mangel hizo lo propio ante Martelli; Jiménez Molina derrotó a Cary; Sobrado firmó tablas frente a Lepine. El marcador final: 3½-½.

No hubo medalla ni podio ni titulares internacionales anunciando una revolución. Hubo algo, quizás, más duradero: 25½ puntos y el lugar 32 entre 48 naciones, por encima de Escocia y apenas detrás de Irán —ambos, curiosamente, con la misma puntuación—, en una zona de la tabla poblada por selecciones de tradición ajedrecística mucho más robusta. Arriba, muy arriba, el oro había sido para Estados Unidos con 37 puntos, la plata para Holanda con 36½ y el bronce para Inglaterra con 35½. Pero entre 48 banderas, bastante más abajo de ese podio, había una que había resistido trece rondas completas y que terminaba por escribir la que sigue siendo, casi medio siglo después, la mejor clasificación olímpica de un equipo absoluto centroamericano.


Los nombres detrás de la cifra.

Dentro de la hazaña colectiva hubo una actuación individual que merece nombre propio: Juan León Jiménez Molina (foto a la par) disputó diez partidas y sumó siete puntos —cinco victorias, cuatro tablas, una sola derrota—, para un rendimiento de 2356, uno de los mejores registros individuales de todo el torneo. Lo acompañaron Vaglio Muñoz con 4 de 10, Gutiérrez Mangel con 4 de 8, Salas Leal con 2½ de 8, Chaves con 3 de 7 y Sobrado con 5 de 9. Entre los seis construyeron aquel 25½ que hoy podría parecer una cifra modesta, hasta que se comprende dónde fue obtenida y frente a quién.

Porque Haifa 1976 no fue la historia de una potencia confirmando su grandeza. Fue la historia de un país pequeño que se negó a comportarse como tal. Cada derrota abrió una herida; cada victoria reencendió la esperanza; y aquella tarde final frente a Mónaco cerró la puerta de una Olimpiada que, sin que sus protagonistas pudieran saberlo entonces, estaba dejando una marca para varias generaciones.


COMO MUESTRA DE LA POLARIZACION...HUBO CONTRAOLIMPIADA. INCREIBLE, SI, PERO SUCEDIÓ.

La XXII Olimpiada de Ajedrez de 1976 celebrada en Haifa, Israel, dejó al descubierto la profunda fractura geopolítica de la época y la inevitable injerencia del poder sobre el deporte. Ante la designación de Israel como sede oficial por parte de la FIDE, el coronel libio Muammar al Gadafi promovió un boicot impulsando un torneo paralelo en Trípoli, con la intención inicial de rivalizar con la cita oficial atrayendo al bloque soviético y a las naciones árabes y no alineadas. Aunque la FIDE terminó autorizando el torneo de Trípoli como un evento internacional sin estatus olímpico oficial, la iniciativa evidenció las tensiones ideológicas y alianzas militares de los años setenta, convirtiéndose en un tablero más de la Guerra Fría y del conflicto en Oriente Medio.

En el plano estrictamente deportivo, la "Contraolimpiada" de Libia careció del nivel competitivo y la rigurosidad organizativa de la cita oficial en Haifa. La ausencia del temible bloque soviético y de las potencias ajedrecísticas occidentales rebajó notablemente la calidad técnica de las partidas, agravada por una logística caótica, jornadas inconclusas y deficiencias en la cobertura mediática. Frente al despliegue técnico y la presencia de los mejores equipos del mundo en Israel, la cita en Trípoli se convirtió en un escaparate dominado por la improvisación, el culto a la personalidad de Gadafi y un ostentoso derroche de recursos orientados más a la propaganda que al rigor competitivo.

La modesta convocatoria de 34 naciones abrió paso a sorpresas memorables: la delegación de El Salvador, integrada por jóvenes ajedrecistas como Boris Pineda, René Grimaldi, Salvador Infante, Manuel Velasquez y Roberto Camacho, se proclamó campeona del torneo en Trípoli tras superar a rivales de discreto nivel como Turquía o Túnez. Apodados popularmente como Los Libios, la joven escuadra salvadoreña fue recibida con honores de Estado en su país. Este singular hito reflejó el complejo panorama de la época, donde mientras algunos jugadores celebraban triunfos inesperados, otros enfrentaron severas consecuencias políticas o persecuciones tras su regreso, consolidando a 1976 como un capítulo tan insólito como convulso en la historia del ajedrez mundial.

EL REGRESO DE LOS COSTARRICENSES DE LA OLIMPIADA OFICIAL, LA DE HAIFA.

Las piezas fueron recogidas, las planillas guardadas, y el viaje de regreso comenzó. Pero el tablero había quedado hablando: Costa Rica, 32.ª del mundo. Casi cincuenta años después, esa cifra sigue ahí, esperando que alguien vuelva a preguntarse cómo seis hombres lograron llevar una pequeña bandera centroamericana hasta las laderas del monte Carmelo, frente al mismo mar donde, entre partida y partida, algunos rivales se permitían todavía la ilusión de que el mundo, por un instante, podía ser solamente eso: agua tibia y un tablero esperando la próxima jugada.*** 

Les presentamos una recopilación para muestra del ajedrez de los seis integrantes en ese evento. Por igual, les ofrecemos a todos nuestros visitantes amigos que les podemos dar la base de datos de todas las partidas de la Olimpiada Mundial de Haifa 1976 (1248 partidas), a quien nos la solicite al whassap: (506)61199698.


Qué esperar de Centroamérica en la 46 Olimpiada Mundial que arranca esta semana.


Por: Dizán Ernesto Alvarado.


***El reto de todos: superar la mejor posición conseguida por un país centroamericano, 32 en la olimpiada mundial de Haifa 1976 de Costa Rica.


La Olimpiada Mundial de Ajedrez, desde su primera edición en Londres en 1927, ha sido mucho más que un torneo: es un espejo de la historia del ajedrez y de la humanidad. En sus 45 ediciones anteriores se han visto episodios curiosos y memorables: desde la interrupción por la Segunda Guerra Mundial hasta la irrupción de países emergentes que desafiaron la hegemonía soviética; desde el debut de naciones pequeñas que con apenas unos tableros se hicieron presentes, hasta la consolidación de potencias que convirtieron la Olimpiada en un escenario de prestigio y diplomacia. Cada cita ha sido un mosaico de culturas, estilos y generaciones, un verdadero campeonato de naciones donde el tablero se convierte en lenguaje universal.

Uzbekistán, anfitrión de la edición 46, representa hoy un cruce de caminos en el mapa mundial. Tierra de caravanas y de historia milenaria, heredera de la Ruta de la Seda, es un país que ha sabido proyectarse en el ajedrez moderno con figuras jóvenes que ya han conquistado títulos mundiales juveniles y medallas olímpicas. Samarcanda, la ciudad sede, es un símbolo de esplendor cultural: sus madrazas, mausoleos y plazas evocan el poder de Tamerlán y la riqueza de una civilización que fue puente entre Oriente y Occidente. Celebrar aquí la Olimpiada no es casualidad: significa reconocer que el ajedrez, como la seda y las especias, es también un bien cultural que une pueblos y épocas. El recinto elegido, moderno y monumental, se prepara para recibir a más de doscientas delegaciones en un ambiente que conjuga tradición y modernidad.

En la sección abierta participarán 208 naciones, un récord que confirma la universalidad del ajedrez. Centroamérica, con siete representaciones, llega con expectativas diversas pero con un denominador común: la voluntad de hacerse visibles en un escenario de élite. Ver todos los participantes. Pique encima.

PaísRanking inicialAlineación destacadaNotas
Costa Rica733 Maestros Internacionales, 2 Maestros FIDEEquipo más sólido de la región
Panamá88Plantel equilibradoBusca consolidar resultados
El Salvador94Jugadores con experiencia regionalExpectativa de sorpresas
Guatemala98Jóvenes talentosProceso de renovación
Honduras122Equipo en formaciónLucha por cada punto
Nicaragua123Plantel en consolidaciónExperiencia clave
Belice197Segunda participación olímpicaPresencia simbólica y valiosa


Costa Rica, en la posición 73 del ranking inicial, es la mejor situada de la región. Su alineación con tres Maestros Internacionales y dos Maestros FIDE le otorga consistencia y experiencia, una base sólida para aspirar a resultados que superen la media histórica. Panamá (88) y El Salvador (94) presentan planteles equilibrados, con jugadores que han acumulado experiencia en torneos continentales. Guatemala (98) apuesta por jóvenes talentos en proceso de consolidación, mientras que Honduras (122) y Nicaragua (123) lucharán por cada punto como parte de su crecimiento competitivo. Belice, en su segunda participación olímpica, ocupa la posición 197, pero su sola presencia es un triunfo simbólico para un país que apenas comienza a escribir su historia en el tablero internacional.

El verdadero valor de estas delegaciones no se mide únicamente en victorias. Cada partida contra un gran maestro de renombre es una lección, cada empate logrado frente a un rival superior es un acto de resistencia, y cada triunfo parcial es un recordatorio de que el ajedrez centroamericano existe y se afirma en el concierto mundial. Costa Rica, por su ubicación y solidez, puede aspirar a un desempeño que supere la media regional, mientras que los demás equipos buscarán consolidar su experiencia y sumar victorias que fortalezcan su identidad ajedrecística.

En Samarcanda, ciudad que simboliza el cruce de culturas y la memoria de imperios, los tableros centroamericanos serán testigos de un esfuerzo colectivo: demostrar que la región no solo participa, sino que también sueña con trascender. La sección abierta, con su diversidad de estilos y niveles, será un escenario donde Centroamérica podrá mostrar disciplina, creatividad y pasión.





















En la sección femenina. Ver todos los participantes, pique encima.

Las líderes centroamericanas que llegan a Samarcanda han recorrido caminos arduos, muchas veces en silencio, sosteniendo federaciones pequeñas y torneos modestos, pero con la convicción de que el ajedrez es también una forma de dignidad.

En toda crónica ajedrecística, los nombres propios son los que dan carne y alma al relato. Las cifras y rankings hablan de fuerza relativa, pero son las trayectorias individuales las que permiten comprender la dimensión humana de la competencia. Aquí, un breve perfil de las jugadoras líderes de cada país centroamericano que estarán en Samarcanda.

Costa Rica – WIM Sofía Mayorga Araya (2189)
Sofía Mayorga es la columna vertebral del ajedrez femenino costarricense. Su título de Maestra Internacional y su solidez en el primer tablero la convierten en referente regional. Ha sido campeona nacional en múltiples ocasiones y su estilo, pragmático y combativo, le permite enfrentar con dignidad a rivales de mayor Elo. Costa Rica deposita en ella la esperanza de sumar victorias clave que eleven al equipo por encima de su ranking inicial.

Panamá – IM Ashley Alexandra Castillo Beitia (2087)
La presencia de una Maestra Internacional en el primer tablero panameño es un lujo que pocos equipos centroamericanos pueden exhibir. Ashley Castillo Beitia ha sido pionera en abrir camino para las nuevas generaciones de ajedrecistas panameñas. Su Elo cercano a 2100 y su experiencia internacional le otorgan un papel de liderazgo indiscutible. Panamá confía en que su temple y preparación puedan marcar la diferencia frente a equipos de nivel medio.

El Salvador – WIM Sonia Zepeda (2034)
Sonia Zepeda es sinónimo de constancia y prestigio en el ajedrez salvadoreño. Con el título de Maestra Internacional y una carrera que la ha llevado a representar a su país en múltiples Olimpiadas, es la jugadora más reconocida de su delegación. Su estilo sólido y su capacidad de resistencia en posiciones difíciles la convierten en una rival incómoda para cualquier adversaria. El Salvador encuentra en ella la garantía de experiencia y liderazgo.

Guatemala – WIM Carolina Mazariegos Kummerfeldt (1919)
Carolina Mazariegos encarna la perseverancia y la calidad guatemalteca. Su título de Maestra Internacional y su experiencia le permiten combinar talento con ambición. Aunque su Elo es más modesto que el de otras líderes regionales, su presencia en el primer tablero es una apuesta firme. Guatemala confía en que su energía y capacidad de lucha se traduzcan en resultados que fortalezcan el proceso de crecimiento del país en sus otras cartas de presentación.

Honduras – WFM Valeria Viana (1873)
Valeria Viana es la jugadora más destacada de Honduras. Su título de Maestra FIDE y su experiencia en torneos regionales la convierten en la principal carta de su país. Aunque el equipo hondureño parte desde posiciones bajas en el ranking, Viana aporta la seriedad y el compromiso necesarios para que cada partida sea una oportunidad de aprendizaje, de lucha y esto inspire a sus compañeras.

Nicaragua – CM Abigail Carolina Cabezas Calero (1841)
Abigail Cabezas es la líder del equipo nicaragüense. Su título de Candidata a Maestra y su Elo cercano a 1850 la colocan como referente en un conjunto que busca consolidarse. Su estilo combativo y su capacidad para enfrentar rivales superiores en Elo son virtudes que Nicaragua espera capitalizar en Samarcanda.

En este marco, Centroamérica llega con seis representaciones que, aunque distantes en ranking de las grandes potencias, muestran una riqueza de títulos y experiencia que merece ser destacada. Aquí se presentan sus alineaciones oficiales:

PaísRanking inicialAlineación destacadaNotas
Costa Rica73WIM Mayorga Araya Sofía (2189), WCM Campos Muñoz Valentina (1986), WIM Rodríguez Arrieta María Elena (1963), WFM Gamboa Alvarado Olga Leticia (1904), WCM Canales Chinchilla Victoria (1837)Equipo con dos WIM y gran consistencia
Panamá88IM Castillo Beitia Ashley Alexandra (2087), WFM Caicedo Ríos Layla Yasmira (1844), WFM Lobo Jiménez Mariana Esther (1818), WCM Carrillo Marval María Angélica (1808), WCM Chavarría Troya Keytleen Denis (1708)Liderazgo de una IM, fortaleza en el primer tablero
El Salvador94WIM Zepeda Sonia (2034), WIM García Angie (2021), WIM Ortez Andrea (1981), WCM Vásquez Marielos (1923), WFM Palacios Celina (1901)Tres WIM en la alineación, equipo competitivo
Guatemala98WIM Mazariegos Carolina (1919), WCM Santiago Jenny Fernanda (1844), WFM Raymundo Deycy Daniela (1832), WCM López Dairyn D. (1725), WCM Reinhard Kerstin Danielle (1719)Juventud y proceso de renovación
Honduras122WFM Viana Valeria (1873), WFM Torres Leslie Carolin (1854), WCM Bobadilla Diana (1762), Mejía Camila (1608), Alvarenga Heaven (1560)Dos WFM lideran un equipo en formación
Nicaragua123CM Cabezas Abigail Carolina (1841), WCM Álvarez Patricia (1828), Muñoz Anahí Alexandra (1828), Espinoza Marelys Cristina (1747), Paguaga Luciana Yassika (1615)




Equipo compacto con CM y WCM


Panamá: puente de culturas y talento. También arrasó en blitz este sábado.

Por: Dizán Ernesto Alvarado. 

Panamá es una nación istmeña, caribeña y cosmopolita, forjada en el encuentro de culturas y en su condición histórica de puente entre dos océanos y dos continentes. Su gente se distingue por el carácter abierto, laborioso, alegre y emprendedor, fruto de una sociedad en la que confluyen raíces indígenas, africanas, hispanas, antillanas y migratorias.

La historia del país está íntimamente ligada al Canal de Panamá, inaugurado en 1914, y a la vocación secular del istmo como ruta de intercambio mundial. En lo cultural, Panamá conserva un rico patrimonio expresado en sus tamboritos, polleras, décimas, cumbias y tradiciones afrocaribeñas, además de una identidad moderna profundamente vinculada al comercio y a su posición estratégica.



El ajedrez estudiantil como espejo de nación

En ese contexto, el éxito ajedrecístico de los colegiales panameños en los CODICADER 2026, celebrados en Honduras, adquiere un significado especial: representan a un país cuya historia ha sido siempre la de servir de puente entre pueblos, y que hoy demuestra también, sobre el tablero, capacidad para tender puentes de talento, disciplina e inteligencia entre las nuevas generaciones centroamericanas.

La mañana del sábado 12 de septiembre, en el Hotel Plaza San Martín de Honduras, se apagaron las luces de una edición más de los Juegos Deportivos Estudiantiles Centroamericanos, con el ajedrez U17 masculino y femenino como protagonista de la jornada final.


Conviene subrayar algo que rara vez se dice: el dinero que los ministerios de educación de la región destinan a esta disciplina es una inversión cuantiosa y bien colocada en la vida de cada estudiante-atleta, un regalo de formación integral que las federaciones deberían recibir con los brazos abiertos. No todas lo hacen. Pero eso no le resta mérito a lo que ocurre durante cinco días de rondas, nervios y tableros compartidos entre jóvenes de distintas banderas: es, sin exagerar, una semana que deja huella en cada uno de ellos.

El dominio panameño

El blitz, disputado este sábado, no hizo más que confirmar una tendencia y dejar una lectura incómoda para el resto del área: sí hay futuro para estos muchachos si alguien los acompaña con un plan serio y sostenido. De ese acompañamiento —no de la casualidad— saldrá el relevo generacional que el alto rendimiento centroamericano necesita con urgencia.

El problema no es la pobreza de los países, sino que varias cúpulas federativas siguen en manos de dirigentes con agendas personales, convertidos en piedras enormes en mitad del río por el que debería fluir el progreso del ajedrez regional.

Sobre el tablero, lo que se vio fue arrollador: Panamá ganó en ambas ramas y en las tres modalidades —clásica, rápida y blitz—, dejando a los demás países apenas las medallas de consolación en tableros individuales. Y no es casualidad de este año. Desde hace tiempo se nota el avance de los escolares panameños en primaria y colegio, señal de que hay una planificación de fondo y una continuidad de políticas honestas que hoy se traducen, de manera abrumadora, en resultados.

Este certamen escolar funciona como una alarma intermitente que anticipa lo que puede pasar en la final escolar de diciembre, también en Honduras: el contexto regional cambió, Panamá siembra y cosecha sin dejar nada al azar, y al resto de las federaciones no les queda más que revisar sus propios apuntes, porque ningún deporte se sostiene en el tiempo sin inversión y sin planes constantes de relevo generacional.


Reflexión y mensaje final

Felicitaciones para Panamá y para todos los atletas de todas las delegaciones que, con honestidad y candor juvenil, defendieron los colores de su bandera hasta la última jugada. El debe, una vez más, queda del lado de la falta de planificación y de dirigentes que deberían dejar de trabajar para sí mismos —o para quienes los pusieron en el cargo— y empezar a trabajar de verdad por el ajedrez. Honduras, como anfitrión, cumplió: la organización estuvo a la altura, y esta edición XXII de los Juegos CODICADER concluye con éxito.

Como mensaje final para Guatemala, Honduras, El Salvador, Costa Rica y Nicaragua, tras haber visto el dominio imperioso de Panamá, queda recordar una advertencia que no pierde vigencia:

“La locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando resultados diferentes.” — Rita Mae Brown, Sudden Death (1983).

La frase, tantas veces atribuida a Einstein, resume la lección que el ajedrez estudiantil panameño deja a la región: sin cambios de fondo, sin inversión y sin planificación, no habrá resultados distintos. Panamá ya lo entendió; ahora corresponde a los demás decidir si quieren seguir repitiendo lo mismo o empezar a escribir una historia diferente.

Podio por equipos — Blitz U17

Rama🥇 Oro🥈 Plata🥉 Bronce
FemeninoPanamáNicaraguaCosta Rica
MasculinoPanamáNicaraguaGuatemala

Cuadro sumatorio de medallas (equipos + mejores tableros) — Blitz U17

Rama Femenina

PaísOroPlataBronceTotal
Panamá4206
Costa Rica1023
Honduras1023
Nicaragua0213
Guatemala0202
El Salvador0202

Rama Masculina

PaísOroPlataBronceTotal
Panamá4105
Nicaragua1214
Guatemala1124
Honduras1012
Costa Rica0123
El Salvador1001

Consolidado general (ambas ramas)

PaísOroPlataBronceTotal
Panamá83011
Nicaragua1427
Costa Rica1146
Guatemala1326
Honduras2035
El Salvador1203

Nota: en los tableros 3 y 5 femenino, tablero 1 masculino y tablero 5 masculino hubo empates exactos en puntaje y desempates, por lo que dos o tres jugadores comparten la misma medalla en esos casos.

Mejor jugador(a) por país y por rama — Blitz U17

PaísRama FemeninaRama Masculina
PanamáIM Castillo Beitia, Ashley Alexandra (Tablero 4, oro, 5/5)Cortes Franco, Adrian Ignacio (Tablero 3, oro, 5/5 invicto)
GuatemalaMartinez H., Stefany Pamela (Tablero 2, plata)CM Paxtor Chiguichon, Rodolfo Enrique (Tablero 1, oro compartido)
NicaraguaCardenas Rivas, Roxana Lisseth (Tablero 3, plata compartida)Jimenez Lopez, Javier Jesus (Tablero 1, oro compartido)
Costa RicaRivera Gutierrez, Geannina Isabela (Tablero 1, oro)Garcia Morales, Brainer Steven (Tablero 4, plata)
HondurasMarquina, Karen (Tablero 5, oro)Juarez Meza, Brayan (Tablero 2, oro)
El Salvador
Melara, Alejandra (Tablero 4, plata)FM Ibarra, Carlos Roberto (Tablero 4, oro, Elo 2131 — el más alto del torneo.      

Panamá no deja títere con cabeza: doblete histórico en la rápida de CODICADER 2026.

Por: Dizán Ernesto Alvarado.

Hay victorias que se explican y victorias que simplemente se imponen, y lo que hizo Panamá este viernes en el Hotel Plaza San Martín, sede de los XXII Juegos Deportivos Estudiantiles Centroamericanos CODICADER 2026, pertenece claramente a la segunda categoría. La modalidad rápida, jugada a 25 minutos por jugador y bajo el mismo formato de liga por equipos que ya había dejado a Panamá como amo y señor de la clásica días atrás, terminó exactamente igual que aquella: con la bandera panameña ondeando en lo más alto, en varonil y en femenil, sin que ningún rival lograra ponerle un dedo encima al ritmo marcado por los muchachos y muchachas Panameños. Cinco rondas bastaron para confirmar lo que ya se intuía desde la clásica: esto no es una racha, es una generación exitosa.


En la rama masculina, el equipo panameño firmó un cartón perfecto de cinco victorias en cinco partidas para quedarse con el oro, escoltado por El Salvador en la plata y Guatemala en el bronce, este último por encima de una Costa Rica que empató en puntos pero se quedó corta en el desempate. El mérito colectivo tuvo nombre propio en cada tablero: Jose Bernardo Fabrega Van Der Laat, con el título de Candidato a Maestro ya en el bolsillo, arrasó en el tercer tablero con puntaje perfecto de 5 sobre 5; Samir Camargo Silva sostuvo la plata en el primer tablero ante rivales de mayor Elo; Adrian Ignacio Cortes Franco, apenas con 15 años y por encima de los 2070 puntos en esta modalidad, se trajo el bronce del segundo tablero; y tanto Yavier Jesus Perez Castillo como Miguelangel Ramirez Alvarado remataron con sendas medallas de plata en el cuarto y quinto tablero, respectivamente. Cinco tableros, cinco panameños subidos al podio: ese es el nivel de saturación que dejó Panamá en la rama varonil.  En foto:  Samir Camargo Silva. PAN.


Del lado femenino la historia se repitió con la misma contundencia, y ahí el protagonismo recayó sobre dos nombres que ya suenan fuerte en el ajedrez centroamericano. Ashley Alexandra Castillo Beitia, la primera Maestra Internacional de la historia de Centroamérica, arrolló en el tercer tablero con un impecable 5 de 5, y Keytleen Denis Chavarría Troya, apenas con 14 años y ya titulada como Candidata a Maestra, replicó la hazaña en el cuarto tablero también con puntaje perfecto. Con ellas de punta de lanza, Panamá se coronó campeón por equipos con holgura, dejando la plata para Costa Rica y el bronce para Guatemala. Lo llamativo es que ninguna de las dos capitanas se va a descansar: este 13 de septiembre ambas viajan directo hacia Samarcanda, Uzbekistán, para representar al país en la 46ª Olimpiada Mundial de Ajedrez de la FIDE, cargando en la maleta la confianza de haber ganado en Honduras tanto la clásica como la rápida antes de subirse al avión.   En foto: Keytleen Denis Chavarría Troya. Pan.

Con la clásica y la rápida ya decididas —y decididas de la misma manera, con Panamá arriba en ambas ramas—, solo queda por jugarse este sábado el evento por equipos de blitz, la última oportunidad del torneo para que el resto de Centroamérica intente maquillar el resultado general. Y ahí es donde el formato de tres tableros premiados por equipo se vuelve interesante: da margen para que, aunque no se gane el título, sí se rescate una medalla de tablero individual, material más que suficiente para que las federaciones con mejor oficina de prensa que resultados anuncien el logro como si fuera una hazaña histórica. Nada que reprochar al anfitrión hondureño, que ha sido generoso como sede y cómodo como casa para todas las delegaciones; el problema, para el resto del área, no está en el hotel sino en el tablero. Ahí el cielo sigue nublado, con Panamá como el único frente que no da tregua y con la sensación, cada vez más instalada, de que este sábado no traerá sorpresas sino más de la misma tormenta.


Podios por equipos

Masculino U17 — Rápida

MedallaPaís
🥇 OroPanamá
🥈 PlataEl Salvador
🥉 BronceGuatemala

Femenino U17 — Rápida

MedallaPaís
🥇 OroPanamá
🥈 PlataCosta Rica
🥉 BronceGuatemala

Mejor jugador por país (rápida, resultado individual por tablero)

Rama masculina

PaísJugadorTableroResultado
PanamáJose Bernardo Fabrega Van Der Laat (CM)3🥇 Oro — 5/5 puntos
El SalvadorCarlos Roberto Ibarra (FM)5🥇 Oro
Costa RicaDaniel Ramos Rodriguez1🥇 Oro
GuatemalaJose David Lopez Escobar (CM)3🥉 Bronce
NicaraguaFelix Alberto Espinoza Guerrero2🥈 Plata
HondurasBrayan Juarez Meza1🥉 Bronce

Rama femenina

PaísJugadoraTableroResultado
PanamáAshley Alexandra Castillo Beitia (IM)3🥇 Oro — 5/5 puntos
Costa RicaGeannina Isabela Rivera Gutierrez2🥇 Oro — 5/5 puntos
GuatemalaJoselyn Revolorio1🥈 Plata
HondurasDiana Bobadilla (WCM)1🥇 Oro
El SalvadorAlejandra Melara5🥇 Oro
NicaraguaAndrea Lucia Matus Acevedo5🥈 Plata

Medallero consolidado — Rápida Masculina (equipos + tableros)

Pos.País🥇🥈🥉Total
1El Salvador3104
2Panamá2316
3Costa Rica1113
4Nicaragua0101
5Guatemala0033
6Honduras0011

Medallero consolidado — Rápida Femenina (equipos + tableros)

Pos.País🥇🥈🥉Total
1Panamá3126
2Costa Rica1214
3Honduras1001
3El Salvador1001
5Nicaragua0202
6Guatemala0134

Medallero general consolidado — Ambas ramas (equipos + tableros)

Pos.País🥇🥈🥉Total
1Panamá54312
2El Salvador4105
3Costa Rica2327
4Honduras1012
5Nicaragua0303
6Guatemala0167

Nota metodológica: el medallero de equipos otorga una sola medalla por país (oro, plata y bronce) en cada rama según la clasificación final por equipos. El de tableros otorga tres medallas por cada uno de los cinco tableros (15 por rama), según el desempate 1 (puntos) reportado en el corte oficial de chess-results.com al cierre de la rápida. Los totales combinan ambos medalleros.


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