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Placas baratas, sueños inmensos...el ajedrez como terapia y resistencia.

Primer plano: izq Juan Leòn vrs Vìctor Francia. Al fondo, izq:
Luis Michel vrs Minor Acuña
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Por: Dizàn Ernesto Alvarado.

La antigua Galería del Deporte en La Sabana, otrora sede de la FEDEFUTBOL y hoy clausurada por dificultades financieras, se convirtió en escenario del Campeonato Nacional Senior (+50). A la convocatoria de la federación respondieron veintiséis trebejistas, animados por la escasez de torneos dirigidos a mayores de veinte años, pues no es negocio  —según algunos dirigentes ligths—. Por lo visto, esta ùltima dècada  “el negocio” se concentra en las categorías infantiles y juveniles.

El torneo, sin duda valioso en su concepción, deja entrever, al analizar su organización, un aire de mero  trámite;  un evento que parece cumplir con el calendario más que con la misión de dignificar a sus protagonistas. Resulta paradójico que, pese a la generosa y abundante existencia de jugadores de primera división e incluso Maestros Internacionales, la federación muestre escaso interés en fomentar el alto rendimiento en estas categorías de mayores de veinte años. No es casual que, en épocas pasadas, cuando la Asociación AGECO asumía la organización, la participación fuese más nutrida.  Otro detalle que es bueno que la comunidad local y externa del ajedrez -al final somos una familia- es bueno que lo sepan es que, en el importantisimo torneo de hoy no hubo ceremonia de inauguraciòn, el presidente ni se diò la vuelta siquiera y para los participantes solo hubo cafecito pelado, no alcanzò para las galletas.

La precariedad se refleja también en los premios: pequeñas placas de menor valor que la propia inscripción de ¢15.000 (aproximadamente $32,50). Un contraste doloroso si se considera que el Campeonato Nacional Senior debería ostentar la misma relevancia que un nacional infantil o absoluto, por la carga simbólica y la trascendencia que representa. Sin embargo, los propios ajedrecistas aceptan resignadamente estas condiciones, pagando incluso un impuesto anual por el derecho a competir.

Las motivaciones de los participantes parecen reducirse a dos: el entusiasmo por jugar y la necesidad de hallar en el tablero una terapia que alivie, aunque sea momentáneamente, la convulsa realidad geopolítica.

Favoritos y aspirantes

De un análisis frío y objetivo emergen dos claros favoritos:

Luis Michel Céspedes, cubano residente en Costa Rica desde hace más de veinticinco años.

MF Juan León Jiménez, cuatro veces campeón nacional (1972, 1975, 1977 y 1978), quien a sus 72 años conserva energías y metas personales, erigiéndose como una auténtica leyenda del ajedrez costarricense.  Los invito a leer una bella semblanza del maestro Jimènez, cuya autora Maritza Rojas, profesora de literatura inglesa, escribe con pluma angelical.  

Objetivo principal del torneo:

El torneo proclamará al final dos campeones: uno en la categoría +50 y otro en la +65.

En un segundo plano como potenciales protagonistas -de estar en buena forma competitiva- figuran los siguientes jugadores de primera división: Pablo Bonilla, Manuel Murillo, Edwin Vega, Luis Aguilar y Jaime Murillo.

Formato y calendario

El evento se disputa bajo el sistema suizo a siete rondas, con un ritmo de juego de 90 minutos más 30 segundos de incremento por jugada. Se extenderá a lo largo de dos fines de semana: el actual y el del 11-12 de abril. Este domingo 5 de abril se celebrará una doble ronda —la tercera y la cuarta— en horarios de 9:00 a. m. y 4:00 p. m.

TABLA DE POSICIONES TRAS 2/7.

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Collage de partidas de este arranque:





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