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Nadie lo detiene: Céspedes firma otro capítulo de supremacía

Delegaciòn del CAD, buenos competidores.
Por: Dizàn Ernesto Alvarado.


Para algunos de los protagonistas, la jornada de este sábado fue, sin exagerar, una verdadera maratón ajedrecística. La mañana ya había sido escenario de un torneo blitz —también en Goicoechea— intensamente disputado y ejecutado con notable éxito organizativo. Sin embargo, lejos de acusar el desgaste, varios de los contendientes se presentaron en la cuarta edición del circuito vespertino con renovado ímpetu, frescos, competitivos, listos para volver a la batalla.


Santiago con el muro Cubano: Luis Michel.

La tarde acompañó con generosidad: clima amable, sede acogedora y un ambiente que invitaba al buen ajedrez. Y el espectáculo no defraudó. Se vivieron partidas de alto voltaje competitivo, cargadas de tensión, con respiraciones contenidas y miradas fijas en los tableros durante desenlaces que exigían precisión y nervio. Aquí nadie concede nada: cada punto se disputa con entrega total. Empiezan, además, a gestarse rivalidades —esos “piques” clásicos— que dotan de carácter y narrativa al circuito. La posibilidad de acceder a la gran final actúa como un poderoso catalizador competitivo; todo indica que, conforme avance el calendario, la lucha escalará en intensidad.

Si el título de esta crónica evoca inevitablemente al de la edición anterior, no es casualidad. El cubano Luis Michel Céspedes volvió a imponer su ley: campeón invicto, esta vez con 6.5 puntos, cediendo únicamente unas tablas frente al combativo Ricardo Murillo. Este último encarna una virtud poco común: la inconformidad productiva. Frunce el ceño, digiere el error, se exige más. Un perfeccionista con ADN competitivo.

El Dr. Murillo frente a Caleb Vargas.

Vigilante, ojo al cristo: el Efrèn.

En paralelo, Efrén Solís comienza a reencontrarse con su mejor versión. Se le percibe más asentado, más claro en sus decisiones; cuando “caliente la mano”, será —sin duda— un adversario de cuidado. Reapareció también Santiago Ulloa, estudiante de la UCenfotec, quien firmó un meritorio tercer lugar, replicando su desempeño del torneo matutino. Su progreso es evidente: aplomo, serenidad y buen pulso competitivo.

Mención destacada merece el debut de la joven promesa desamparadeña Jeremy Esquivel, quien irrumpió con autoridad para adjudicarse el segundo lugar. Solo cedió ante el campeón y firmó tablas con su coequipero Christopher Badilla, èste otro, un jugador en franca evolución: entusiasta, persistente y con una notable capacidad para rescatar posiciones comprometidas. Su margen de crecimiento es amplio y prometedor.

Al frente de la delegación desamparadeña, Luis Fernando Da Silva continúa su progresión sostenida. Se le ve cada vez más consolidado, con ritmo y convicción. En esa misma línea de entrega destaca Andrés Stawski, ajedrecista de vocación frontal, sin especulación: juega, propone, combate. Tras disputar nueve rondas en la mañana, aún tuvo arrestos para completar el vespertino y, al finalizar la séptima ronda, lanzó con humor una pregunta reveladora: “¿Ya terminamos?”.

La jornada también contó con la presencia de Caleb Vargas, quien, pese a pagar el lógico derecho de piso ante rivales poco habituales, dejó entrever una intensidad competitiva que augura protagonismo futuro. Singular resulta el caso de César Azofeifa, el Man creador de los exitosos eventos “Por La Plata”: es un jugador imprevisible, de estilo desinhibido, que rehúye la ortodoxia, abraza el caos y busca el golpe táctico sin temor al contragolpe. Un perfil incómodo para cualquiera.

Serio, competitivo: Santiago Ulloa.

Gabriel Brenes, otro exponente de la cantera desamparadeña, evidencia una conexión genuina con el juego. Su evolución técnica se acompaña de una actitud ejemplar: disciplina, entusiasmo y amor por las piezas. Por su parte, “el pana” Jorge mostró mayor soltura; empieza a descifrar los códigos del ritmo blitz y a disfrutarlo. En contraste, Johans Badilla, desde Cartago, no logró encontrar su mejor versión: desconcentrado, no se sabe si por andar con el freno de mano, por momentos errático, jugó por debajo de su nivel habitual. Prometió, eso sí, pronta reivindicación.

El componente social no estuvo ausente. Los obsequios —detalles simbólicos del evento— fueron sorteados por la mano inocente de Ariadna Bustamante, favoreciendo a César Azofeifa y a Efrén Solís. La tarde se despidió entre risas, refrigerio compartido y las inevitables disecciones post mortem: “esa no debí perderla”, “encontró la única”, “mi reloj corría más rápido”, “se me escapó”… el inconfundible folclore del ajedrecista.

El torneo, vertiginoso, se consumió en un suspiro. Queda el eco de una jornada bien vivida y la expectativa latente del próximo capítulo: el blitz 5, en abril. Entre los comentarios finales, una pregunta se repetía con mezcla de admiración, rencor y desafío:        ¿qué vamos a hacer con el cubano?


COMO VA LA TABLA DEL GRAND PRIX BLITZ 2026? pique encima y enterese.
















Sana competencia y muchas ganas de jugar.


Caleb Vargas


El verdugo, mano dura: Luis Michel.

Ricardo Murillo

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