y Wilson, 1999; Wilson y Luciano, 2002) es un modelo de intervención
psicológica diseñado, y utilizado con éxito, para el tratamiento
de los distintos trastornos que quedarían englobados en
la definición funcional identificada como Trastorno de Evitación
Experiencial o Evitación Experiencial destructiva o problemática
(Hayes, Luoma, Bond, Masuda y Lillis, 2006). La evitación experiencial
problemática, o destructiva, hace referencia a un plan de
vida consistente en evitar y controlar, deliberadamente, el malestar
en forma de experiencias privadas, ya sean pensamientos, recuerdos,
sensaciones, predisposiciones, etc. Tal plan se torna problemático,
a la larga, en tanto que no controla lo que pretende, y
–lo más importante– produce una limitación en la vida de la persona
al dedicarse más tiempo a controlar el malestar que a realizar
acciones personalmente valiosas (Luciano y Hayes, 2001). La evitación
experiencial problemática es la que no funciona a la larga y
constituye un patrón central en numerosos trastornos psicológicos,
además de serlo en numerosas ocasiones en las que la vida no parece
satisfactoria en general, o porque no se alcanzan los resultados
que podrían conseguirse en una faceta en particular. Este último
caso podría aplicarse al ámbito de la Psicología del Deporte.
La aplicación de este análisis conduce al empleo de estrategias
de aceptación en vez del control de pensamientos, sensaciones y
otros eventos privados; y ha mostrado ser eficaz en Psicología del
Deporte. Por ejemplo, Fernández, Secades, Terrados, García y
García (2004) las aplicaron en un grupo de piragüistas; Gardner y
Moore (2004) presentaron sendos estudios de caso en natación y
halterofilia; finalmente, Lutkenhouse (2007) presentó otro estudio
de caso en lacrosse. No obstante, el deporte en el que mayor evidencia
existe de la utilidad de protocolos de aceptación (en este caso
de ACT) es el ajedrez.
La eficacia de las estrategias de aceptación para incrementar el
rendimiento ajedrecístico estaría relacionada con el impacto de la
evitación experiencial, en el contexto de la fusión cognitiva, que
Eficacia de la terapia de aceptación y compromiso (ACT) en la mejora
del rendimiento ajedrecístico de jóvenes promesas
Francisco J. Ruiz y Carmen Luciano
Universidad de Almería
La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) está resultando útil en ámbitos relativamente lejanos
a los conocidos como trastornos psicológicos. Específicamente, está permitiendo mejorar el rendimiento
deportivo en diversas áreas. El presente trabajo tiene como objetivo replicar y ampliar la aplicación
de protocolos breves de ACT para mejorar el rendimiento ajedrecístico. En un estudio anterior
se aplicó un breve protocolo individual a ajedrecistas de alta competición que resultó eficaz. En el presente
estudio se pretende aplicar un protocolo grupal equivalente a jóvenes promesas en ajedrez y compararlo
con otros jóvenes en una condición control que no recibieron intervención alguna. Los resultados
muestran una mejora del rendimiento en 5 de los 7 participantes, mientras que ninguno de los
jugadores de la condición control alcanzó un criterio relevante de cambio. El análisis entre condiciones
revela diferencias estadísticamente significativas en el rendimiento ajedrecístico. Se discuten los
resultados resaltando el impacto replicado de un formato breve de ACT para mejorar el rendimiento
ajedrecístico.
Acceptance and commitment therapy (ACT) and improving chess performance in promising young
chess-players. Acceptance and Commitment Therapy (ACT) is shown to be effective in relatively
distant fields from the so-called psychological disorders. One of these areas is sport performance
improvement. The aim of the current study is to expand the application of brief ACT protocols to
improve chess-players’ performance. In a previous study, a brief protocol was applied to internationallevel
adult chess-players that was effective. The current study aims to apply an equivalent brief ACT
protocol, but in this case, applied in a group format to promising young chess-players. In addition, this
brief protocol is compared to a non-intervention control condition. Results show that the ACT brief
protocol improved the performance in 5 out of 7 participants, and that none of the chess-players in the
control condition reached the established change criterion. The differences between the conditions in
chess performance were statistically significant. The results are discussed, emphasizing the replicated
impact of a brief ACT protocol on the improvement of chess-players’ performance.
Fecha recepción: 8-7-08 • Fecha aceptación: 31-1-09
Correspondencia: Francisco J. Ruiz Jiménez
Facultad de Psicología
Universidad de Almería
04120 Almería (Spain)
E-mail: frj939@ual.es
Psicothema 2009. Vol. 21, nº 3, pp. 347-352 ISSN 0214 - 9915 CODEN PSOTEG
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dificultaría aquellas conductas que maximizarían el rendimiento
del jugador (Ruiz, 2006). Por ejemplo, considérese que un ajedrecista,
durante una partida, descubre que ha cometido un error, y
empieza a derivar pensamientos del tipo «estoy perdido», «ahora
el torneo va a ir de mal en peor», etc. Si el jugador se comporta fusionado
a estos eventos privados, sin discriminar que son sólo pensamientos
o sensaciones, actuará como si éstos fueran hechos, dejando
así de actuar centrado en el juego al comportarse de acuerdo
al contenido que, por su historia personal, deriva en esa situación.
Un ejemplo más sería el caso de un jugador que, en un momento
determinado del juego, por su historia personal, le lleva a derivar
miedo a perder. El ajedrecista podría reaccionar fusionado a ese
miedo sobrevenido haciendo jugadas defensivas y, por tanto, sin tener
en cuenta lo que realmente la posición del tablero requiere: buscando
sólo las opciones que llevan el juego a un cauce tranquilo,
ofreciendo tablas, etc. En definitiva, su juego estaría controlado por
su fusión a los pensamientos derivados (actuaría fusionado a la literalidad
de los eventos privados), estando su actuación dirigida a
escapar de tales pensamientos y evitar otros contenidos cognitivos
con peores funciones para él. La relevancia de la posición presente
en el tablero en cada momento quedaría en un segundo plano, siendo
realmente los pensamientos derivados los verdaderos actores del
juego. En consecuencia, las jugadas –cuando el jugador trata de defenderse
de los pensamientos molestos derivados– serán débiles,
incrementándose la probabilidad de derrota.
Desde una perspectiva cognitiva, Hernández y Rodríguez
(2006) convergen en la misma idea. Concretamente, encontraron
que entre dos grupos de jóvenes ajedrecistas de capacidad intelectual
similar, el grupo de los jugadores que obtenían resultados pobres
en el ajedrez de competición mostraban mayor puntuación en
factores que son funcionalmente equivalentes y comprensibles
desde la óptica de la evitación experiencial.
En esta dirección, Ruiz (2006) presentó un estudio de caso en
el que un ajedrecista profesional incrementó notablemente su rendimiento
tras una intervención de sólo 4 sesiones de ACT. En un
estudio posterior, Ruiz y Luciano (2006) aplicaron una intervención
de ACT de 4 horas de duración a cinco ajedrecistas profesionales,
asignando otros 5 ajedrecistas de características similares a
una condición control. La condición ACT mostró resultados deportivos
significativamente mejores que la condición control en el
seguimiento a los 7 meses, con un aumento notable del rendimiento
en los 5 ajedrecistas. El incremento del rendimiento estuvo
altamente correlacionado con el descenso en la frecuencia de
las reacciones literales y problemáticas a diversos pensamientos
que fueron objeto de la intervención. En el presente estudio se
plantea si se obtendrían resultados equivalentes con un protocolo
grupal, en vez de individual, y aplicado a jóvenes promesas, en lugar
de a jugadores profesionales.
Método
Participantes
Veinte jóvenes promesas del ajedrez europeo participaron en
este estudio. La condición experimental estuvo compuesta por 8
jugadores, 4 chicos y 4 chicas, con una edad comprendida entre 14
y 20 años, siendo la edad media 16 años (DT= 2.32). Estos jugadores
fueron seleccionados por la Federación Española de Ajedrez
(FEDA) para participar en una concentración de entrenamiento,
contexto en el que se realizó el presente estudio.
Para confeccionar la condición control se seleccionaron doce ajedrecistas
de la base de datos de la Federación Internacional de Ajedrez
(FIDE) de acuerdo a su similitud con los participantes de la condición
experimental. Cada jugador de la condición experimental era
emparejado con al menos otro de la condición control siguiendo los
criterios siguientes: (a) mismo sexo; (b) diferencia de edad inferior a
un año; (c) diferencia inferior a 40 en la puntuación ELO [los puntos
ELO son utilizados por la FIDE para confeccionar el ranking internacional
y son obtenidos a través de procedimientos matemáticos
(Elo, 1978)]; (d) similar grado de participación en competiciones, y
(e) pertenencia al mismo país. Cuando no se encontraron jugadores
que cumpliesen este último criterio se seleccionaron dos jugadores:
los jugadores que ostentaban las posiciones inmediatamente superior
e inferior en el ranking europeo de la categoría del jugador. El rendimiento
de estos dos jugadores fue ponderado para compararlo con el
del jugador emparejado de la condición experimental.
No fue posible hacer un seguimiento adecuado del rendimiento
del participante octavo de la condición experimental pues carecía
de registro en el archivo de la FIDE, por tanto, tampoco se le
asignó un jugador control.
Condiciones
Experimental. El protocolo experimental consistió en enseñar a
detectar las barreras psicológicas y ejercitarse en la práctica del
distanciamiento psicológico de éstas, aplicándolo a situaciones de
competición que resultaban problemáticas para los participantes.
El protocolo experimental se aplicó a lo largo del período de
concentración (5 días), como se indica en el apartado del procedimiento.
Control. Estos participantes no recibían ningún tipo de intervención
ni mantenían contacto alguno con los experimentadores.
Instrumentos
Medida de resultado. La medida seleccionada fue el rendimiento
ajedrecístico, que fue obtenido a través del archivo de la
FIDE. El período de seguimiento fue el tiempo necesario para que
los participantes disputaran un mínimo de nueve torneos (una vez
disputados éstos, se daba por concluido el seguimiento del jugador)
que abarcó una media de 9 meses. Se calculó la puntuación
performance de cada torneo disputado por el jugador, siempre que
en éste hubiera computado al menos cuatro partidas. La puntuación
performance es ampliamente utilizada por la FIDE para evaluar
la fuerza del juego desarrollado por un jugador en un torneo
determinado.
Se estableció como criterio de cambio una diferencia de más de
40 puntos de performance entre el período anterior y posterior a la
intervención. La justificación del criterio seleccionado se encuentra
en que la obtención de 40 puntos más de performance en el cómputo
global de un torneo implica, normalmente, que el jugador ascendería
una cantidad relevante de puestos en la clasificación final.
Además, numerosos ajedrecistas y entrenadores cualificados consultados
lo consideraron un criterio de cambio bastante alto.
Medidas de procesos
Adaptación al castellano de la segunda versión del Acceptance
and Action Questionnaire (Cuestionario de Aceptación y Acción,
AAQ-II) (Bond et al., en revisión). La adaptación fue reali-
348 FRANCISCO J. RUIZ Y CARMEN LUCIANO
zada por los autores con motivo del presente estudio. El AAQ-II es
una medida genérica de la evitación experiencial y la aceptación
psicológica que posee mejores propiedades psicométricas que la
primera versión. Consta de 10 ítems con una escala de Likert de 7
puntos, indicando las puntuaciones altas mayor grado de evitación
experiencial y menor de aceptación.
Cuestionario de Reacciones Problemáticas en Ajedrez (CRPA;
Ruiz y Luciano, 2006). Se trata de un cuestionario específico sobre
las reacciones problemáticas, a distintos eventos privados, que los
ajedrecistas llevan a cabo durante la competición, y pretende ser
una medida de la evitación experiencial en el campo del ajedrez. Se
confeccionó ex profeso tras la consulta de la literatura ajedrecística
que trata el tema de las barreras psicológicas (por ejemplo, Nunn,
1998; Rowson, 2000; etc.). Consta de 15 ítems con una escala de
Likert que contiene puntuaciones de 1 a 9, donde 1 es nunca y 9
siempre. Los ítems consisten en afirmaciones que describen una actuación
fusionada con pensamientos irrelevantes para una eficaz
práctica competitiva, o bien en afirmaciones que describen comportamientos
de evitación de pensamientos perturbadores. Por tanto,
a mayor puntuación en la escala, mayor frecuencia de reacciones
problemáticas durante la competición. Este cuestionario carece
de validación, pero se llevó a cabo un pequeño estudio exploratorio
en el que 17 ajedrecistas de alto nivel contestaron el CRPA y el
AAQ-II. Se encontró una correlación positiva, alta y estadísticamente
significativa entre el CRPA y el AAQ-II (r= .61), así como
una correlación negativa de ambos cuestionarios con la puntuación
ELO (correlación CRPA y ELO: r= -.44; correlación AAQ-II y
ELO: r= -.347).
El criterio de cambio seleccionado a nivel individual (según la
experiencia habida en el uso de estos cuestionarios) fue un descenso
del 15% de la puntuación total. La administración se realizó
antes de la intervención y a los dos, cuatro y seis meses.
Procedimiento
La intervención tuvo lugar durante una concentración de entrenamiento
de 5 días. Previamente, la FEDA informó a los participantes
que iban a trabajar con un psicólogo sobre diversas facetas
de la competición. Cada día, al finalizar la sesión de entrenamiento,
los jugadores se reunían con el psicólogo durante una hora. El
protocolo experimental lo aplicó el primer autor, que había sido
previamente entrenado en ACT por el segundo autor, con la asistencia
de una co-terapeuta. El protocolo de intervención ha sido
descrito con detalle, conjuntamente con otros protocolos de aceptación
aplicados en adolescentes, en Luciano, Valdivia, Gutiérrez-
Martínez, Ruiz y Páez-Blarrina (2009).
Durante el primer día, los participantes fueron invitados a realizar
una actividad que tenía como objetivo que surgieran barreras
psicológicas que se trabajarían en días posteriores. Concretamente,
la actividad consistía en jugar partidas contra el programa informático
Fritz 8 con una cadencia de juego de 2 minutos de reflexión
para toda la partida más la adición de 4 segundos tras
realizar cada jugada. El nivel de juego del programa se ajustó a cada
participante, de tal manera que los participantes tuvieran la posibilidad
de vencer, pero siendo todas la partidas complicadas. Durante
las partidas, los ajedrecistas escuchaban ruidos (por ejemplo,
sonidos de módem, claxon de un coche, alarmas, llantos de bebé,
etc.) y frases formalmente desalentadoras a través de unos auriculares
(por ejemplo: «me voy a equivocar», «el programa juega muy
bien», «se me acaba el tiempo», etc.).
Durante el segundo día se invitó a los participantes a comentar
los pensamientos y sensaciones molestas que tuvieron durante las
partidas disputadas el día anterior y a establecer la conexión entre
esos eventos privados y aquellos que les resultaban molestos durante
las competiciones. Posteriormente, se realizaron varios ejercicios
de distanciamiento psicológico, grupalmente y durante unos
30 minutos, como un entrenamiento en múltiples ejemplos, para
promover la diferenciación del yo como contexto:
1. Ejemplos en los que «no se hace nada» con los eventos privados.
Se pedía a los participantes que pensaran en situaciones
en las que no hacían nada con los pensamientos o
sensaciones. Por ejemplo, se les pedía a los participantes
que notaran en ese mismo momento cómo sentían los pantalones
sobre su piel explicaban, que sólo notasen esa sensación
y se dieran cuenta de quién la estaba teniendo. Se hizo
lo mismo con diversas sensaciones y pensamientos. Por
ejemplo, notar su propia respiración sin hacer nada, solamente
observando que eran ellos los que podían notarla; notar
un picor sin hacer nada por eliminarlo, sólo dándose
cuenta de que podían observarlo; notar cómo tenían las manos
apoyadas, etc..
2. Ejercicio de las tarjetas (Wilson y Luciano, 2002). Se invitaba
a los participantes a concentrarse en los pensamientos
molestos que habían surgido durante las partidas de práctica,
y escribirlos en una tarjeta para contemplarlos sin hacer
ningún juicio o valoración sobre tales pensamientos. Asimismo,
se les invitó a hacer lo mismo con cada pensamiento
que les aparecía durante ese momento.
3. Ejercicio del otoño y las hojas (Wilson y Luciano, 2002). Se
invitaba a los participantes a cerrar los ojos e imaginarse un
árbol en la orilla de un río al que le cayesen las hojas. Una
vez que tenían esa imagen, se les pedía que se concentrasen
en los pensamientos molestos que habían tenido (uno a
uno), sin hacer nada por evitarlos, e imaginar que los podían
escribir en las hojas que caían de un árbol y que eran arrastradas
por la corriente de un río.
Al finalizar el protocolo se les dijo que tratasen de utilizar lo
que habían aprendido en un par de partidas de práctica contra el
ordenador.
En el tercer día, los participantes volvieron a jugar contra el ordenador
tras repasar brevemente el protocolo del día anterior.
Finalmente, durante el cuarto y quinto día se realizó una intervención
de una duración total aproximada de 3 horas. La intervención
consistió en hacer un repaso de las barreras psicológicas
que suelen aparecer durante la competición, y en analizar la manera
en la que los participantes reaccionaban ante ellas. Si reaccionaban
de manera contraproducente se procedía, por este orden,
con la desesperanza creativa y el distanciamiento psicológico de
los eventos privados problemáticos.
Para ejemplificar estos componentes describimos la intervención
cuando los sujetos mostraban miedo a perder durante las partidas
y se comportaban de manera fusionada al miedo, tratando de
eliminarlo jugando defensivamente. Se preguntaba por la razón
por la que jugaban de manera defensiva, qué conseguían con ello
(tener menos miedo) y se revisaba cuál era la calidad del juego y
los resultados obtenidos jugando de ese modo. Asimismo, considerando
sus respuestas se concluía que, según la experiencia que
ellos tenían, parecía que comportarse de ese modo les liberaba
EFICACIA DE LA TERAPIA DE ACEPTACIÓN Y COMPROMISO (ACT) EN LA MEJORA DEL RENDIMIENTO AJEDRECÍSTICO DE JÓVENES PROMESAS 349
hasta cierto punto del miedo, pero sólo a corto plazo, pues el miedo
volvía a aparecer durante la partida o en partidas posteriores.
Además, jugando defensivamente, los resultados eran peores, pues
no se estaba atendiendo a los requerimientos de la posición concreta.
Se utilizaba alguna metáfora como «el hombre en el campo
de hoyos» (Wilson y Luciano, 2002) que mostrase el patrón paradójico
anteriormente descrito. Finalmente, se presentaba la metáfora
del charco (Gutiérrez, Luciano, Rodríguez y Fink, 2004) para
señalar que, a veces, en aras de proseguir por una senda relevante,
uno tiene que pasar por un charco sucio (con lodo, insectos, que
huele mal, etc.), que no puede evitarse si se quiere seguir en ese
camino.
Posteriormente, se trabajaba en el distanciamiento psicológico
de los eventos privados que resultaban problemáticos, practicando
ejercicios extra a los ya realizados durante el segundo día, pero
ahora con los miedos a perder la partida. Los ejercicios experienciales
consistían en la fisicalización de la sensación de miedo a
perder. Por ejemplo, se le decía a uno de los participantes que tenía
miedo a perder que imaginara que, para jugar bien al ajedrez,
había que caminar en una dirección determinada, asignándosele un
trayecto dentro de la sala. Cuando el participante comenzaba a caminar,
el terapeuta le obstaculizaba diciendo los pensamientos que
los jugadores derivaban cuando tenían miedo. En ese momento, el
participante trataba de esquivar al terapeuta, pero éste se movía
obstaculizando nuevamente el camino. El ejercicio continuaba
hasta que el participante daba con la solución, que consistía en coger
de la mano al terapeuta y seguir en el camino de jugar bien al
ajedrez (aunque eso no signifique necesariamente ganar la partida)
a pesar de que el miedo le acompañase.
Asimismo, se fisicalizó la «metáfora del autobús» (Wilson y
Luciano, 2002) de modo que los participantes iban pasando alternativamente
por la posición del conductor mientras el resto actuaba
como pasajeros molestos. En primer lugar, se ensayaba el papel
de los pasajeros molestos tratando de distraer al conductor para
que les hiciera caso en vez de poner su atención en la carretera.
Posteriormente, se ensayaba el papel de saludar a los pasajeros, y
poner la atención en los detalles de la carretera y su dirección.
Finalmente, se les invitaba a practicar estos ejercicios durante
la competición que iban a disputar la siguiente semana.
Análisis de datos
Se compararon las puntuaciones medias en el performance de
cada condición, procedentes de los nueve torneos previos y posteriores
a la intervención disputados por cada jugador (en total 63
torneos por condición y momento), utilizando la prueba T de Student
para muestras independientes. Asimismo, se analizaron los
tamaños del efecto de la intervención para cada variable dependiente
utilizando la d de Cohen.
Resultados
La figura 1 muestra la puntuación diferencial obtenida en los 9
torneos previos y posteriores a la intervención experimental. Se
observa una apreciable diferencia entre el rendimiento de la condición
experimental y la condición control: cinco de los siete participantes
de la condición experimental superaron el criterio de
cambio establecido (los dos restantes mostraron un incremento poco
significativo), mientras que ninguno de los participantes de la
condición control lo alcanzó (tabla 1).
La condición experimental pasó de tener un performance medio
antes de la intervención de 2.252 (DT= 115) a 2.325 (DT=
113) en el seguimiento, mientras que la condición control pasó de
2.267 (DT= 89) puntos a 2.271 (DT= 92), respectivamente. Se utilizó
la prueba T para muestras independientes, hallándose en el seguimiento
diferencias estadísticamente significativas (p= .024), y
no así en el período anterior a la intervención (p= .702). La magnitud
del efecto diferencial fue mediana (d= .52).
En cuanto a las medidas de procesos, disponemos de datos de
siete de los ocho participantes de la condición experimental (el
participante 3 no contestó los cuestionarios). Respecto al CRPA,
seis meses después de la intervención, tres jugadores (participantes
2, 4 y 7) mostraron un descenso que supera el criterio de cambio
establecido, siendo la puntuación media antes de la intervención
de 77 (DT= 22.32) y a los 6 meses de 65.85 (DT= 30.74), y
un tamaño del efecto d= .42. Por otro lado, tres participantes mostraron
una puntuación significativamente menor en el AAQ-II a los
seis meses (participantes 2, 4 y 8), siendo la puntuación media antes
de la intervención de 33.85 (DT= 10.49) y en el seguimiento de
28.14 (DT= 10.28), y el tamaño del efecto d= .55.
Debido a las características del presente estudio no ha podido
realizarse un análisis formal de mediación, sin embargo, se ha calculado
la correlación entre las puntuaciones del CRPA en el seguimiento
a los 6 meses con el cambio en el rendimiento ajedrecístico,
encontrándose una correlación positiva, aunque no
significativa debido a lo reducido de la muestra, entre el descenso
en el CRPA y el aumento del rendimiento (r= .49). No se ha encontrado
correlación entre el descenso en el AAQ-II y el aumento
de rendimiento, pero sí entre el descenso del AAQ-II y el descenso
en el CRPA (r= .37). Por otro lado, los niveles de evitación experiencial
en el pre-tratamiento (medidos mediante el AAQ-II y el
350 FRANCISCO J. RUIZ Y CARMEN LUCIANO
Tabla 1
Puntuación media de los participantes de la condición experimental y control
en los 9 torneos previos y posteriores a la intervención
EXP PRE EXP POST CTRL PRE CTRL POST
P1 2354 2414 2361 2371
P2 2314 2414 2299 2313
P3 2317 2427 2260 2272
P4 2364 2375 2377 2371
P5 2126 2142 2122 2135
P6 2076 2208 2209 2170
P7 2216 2300 2242 2268
PERFORMANCE
C. EXPERIMENTAL C. CONTROL
Participantes
P1 P2 P3 P4 P5 P6 P7 P1 P2 P3 P4 P5 P6 P7
150
100
50
0
-50
P. diferencial
Figura 1. Diferencia en la puntuación performance entre los 9 torneos
previos y los 9 posteriores a la intervención. La línea discontinua horizontal
representa el criterio de cambio establecido a nivel intrasujeto
CRPA) correlacionaron con el incremento del rendimiento en el
seguimiento (AAQ-II e incremento performance en el seguimiento:
r= .47; CRPA e incremento performance en el seguimiento: r=
.81; p<.05.
Discusión y conclusiones
Tras la intervención, cinco de los siete participantes de la condición
experimental mostraron un incremento notable en su rendimiento
que les llevó a obtener clasificaciones significativamente
mejores en los torneos que sus respectivos controles. Los dos jugadores
restantes mostraron un incremento del rendimiento poco
relevante. Por otro lado, el hecho de que ninguno de los jugadores
de la condición control consiguiera superar el criterio de cambio
indica que, efectivamente, tal criterio es exigente.
En lo relativo a las medidas de proceso no hubo correlación alguna
entre mejoría en el rendimiento y cambio en la evitación experiencial
medida con el AAQ. Este hecho podría ser debido, por
un lado, a que las puntuaciones en evitación de los jugadores no
fueron altas, por lo que no cabría esperar cambios significativos
(en este sentido, sólo el participante octavo tenía una puntuación
que pudiera considerarse alta antes de la intervención, siendo éste
el jugador que mayor descenso en la puntuación mostró). Por otro
lado, podría deberse a la posible insensibilidad de este cuestionario
para dar cuenta del uso de estrategias de control de barreras
psicológicas durante la competición.
En lo relativo a las medidas de proceso se observó una correlación
positiva entre la mejora del rendimiento ajedrecístico y el descenso
en las reacciones problemáticas a diversos eventos privados
durante la competición (medido con el CRPA), aunque sólo tres de
los siete participantes mostraron un descenso significativo. Como
se mencionó en la descripción de instrumentos, este cuestionario
no ha sido validado, pero ha sido utilizado en una investigación
previa en la que se encontró una correlación similar entre el descenso
en el CRPA y el aumento del rendimiento (r= .47) (Ruiz y
Luciano, 2006). Por tanto, el presente estudio replica esta tendencia.
Otros datos apoyan la hipótesis de que el protocolo experimental
actuó siguiendo los procesos de cambio hipotetizados por
ACT, puesto que el efecto del protocolo fue mayor con los participantes
con los niveles de evitación experiencial previos más altos.
En cualquier caso, el descenso en el impacto de las barreras psicológicas
en el juego correlacionó con el aumento del rendimiento,
sugiriéndose así que el descenso en las reacciones problemáticas
que los jugadores llevaban a cabo en presencia de eventos
privados con funciones aversivas habría sido un aspecto importante
del cambio. Este hecho coincide con la importancia central que
otorga el protocolo de ACT utilizado en este estudio a practicar la
habilidad de poder estar presente con los contenidos cognitivos,
para así poder elegir qué tipo de reacción en el juego puede ser la
mejor en cada momento [en otras palabras, en romper la credibilidad
de los pensamientos que se derivan en cada momento como
elementos literales para actuar (Gutiérrez et al., 2004; Páez-Blarrina
et al., 2008; Törneke, Luciano y Valdivia, 2008)]. Los componentes
del protocolo han incidido, principalmente, en generar
esta habilidad más que cualquier otra, en tanto que la clarificación
de direcciones de valor era un componente estable que quedó expuesto
en la breve intervención dirigida a experimentar el coste de
tratar de controlar los pensamientos y sensaciones molestos. En resumen,
la intervención se dedicó a que los jóvenes pudieran experimentar
los contenidos del yo (dicho de otro modo, los pensamientos
y sensaciones que se «presentaban» en los distintos momentos
del juego de acuerdo a la historia personal). Al practicar el
proceso de ocurrencia de esa experiencia, necesariamente se incrementaba
la discriminación verbal del contexto desde el cual se
produce (en términos de ACT, a diferenciar entre el yo-como-contexto
y el yo como proceso y como contenido).
Son varias las virtudes y limitaciones que observamos en el
presente trabajo. Entre las limitaciones señalamos que no se introdujeron
medidas específicas durante el proceso de intervención.
Por ejemplo, podría haberse diseñado la tarea experimental de tal
modo que permitiera medir la posible disminución del grado de
credibilidad de los pensamientos mientras se realizaba la tarea, en
la línea efectuada por Gutiérrez et al. (2004) y Páez-Blarrina et al.,
(2008), así como permitir la medición de los resultados antes y
después de introducir la intervención. Con todo, la limitación que
podría esgrimirse como más relevante es que no es posible aislar
el efecto de la mera atención a los aspectos psicológicos que fue
dispensada a los participantes de la condición experimental, así
como el efecto de la concentración de entrenamiento, del efecto
del procedimiento en sí. No obstante, cabe enumerar algunas razones
que nos hacen sospechar en contra de la limitación referente
al efecto de la concentración de entrenamiento: (a) todos los
participantes tenían un entrenador personal, con el que entrenaban
asiduamente, que conservaron después de la concentración, por lo
que la práctica habida en la concentración no aportaba una cantidad
de entrenamiento muy significativa; (b) durante la concentración
entrenaban los 8 participantes con un solo entrenador, por lo
que el trato no fue personalizado, máxime teniendo en cuenta que
dentro del grupo había mucha variabilidad en cuanto al nivel de
juego; y (c) los sujetos control también disfrutaban de competiciones
o actividades intermedias de este tipo. Distinto es el caso de la
atención a los aspectos psicológicos del juego, pues, a pesar de la
alta significación deportiva de los cambios producidos en los participantes
de la condición experimental que sobrepasaron el criterio
de cambio a nivel intrasujeto, no puede excluirse que la mera
atención a dichos aspectos pudiera haber repercutido en el rendimiento
de los participantes de la condición experimental, habida
cuenta de que se desconoce el grado en que los participantes de la
condición control tuvieron ese tipo de atención. Por esta razón, futuros
estudios deberán establecer condiciones de control que reciban,
al menos, algún tipo de atención a los aspectos psicológicos
del juego.
Como virtudes podríamos citar que el trabajo tiene algunas de
las características que Martin, Vause y Schwarzman (2005) reclaman
para la investigación en Psicología del Deporte: los participantes
son deportistas de nivel internacional, la duración del seguimiento
es inusualmente larga y la variable dependiente
utilizada es una medida directa del rendimiento de alta fiabilidad
y validez. Es, además, la primera intervención en grupo de estas
características que ha resultado eficaz y bien acogida por las jóvenes
promesas.
En resumen, este trabajo replica los estudios ya mencionados
en el campo del ajedrez (Ruiz, 2006; Ruiz y Luciano, 2006) en
cuanto a la eficacia de una aplicación breve de ACT para incrementar
el rendimiento de ajedrecistas de alto nivel, añadiéndose
respecto a estudios anteriores que resulta eficaz en formato grupal
y en adolescentes. Teniendo en cuenta los resultados del presente
trabajo y los otros estudios aplicados en el ámbito del deporte
(Fernández et al., 2004; Gardner y Moore, 2004; Lutkenhouse,
2007), podemos aventurar que intervenciones breves, que conten-
EFICACIA DE LA TERAPIA DE ACEPTACIÓN Y COMPROMISO (ACT) EN LA MEJORA DEL RENDIMIENTO AJEDRECÍSTICO DE JÓVENES PROMESAS 351
gan los elementos claves de ACT adaptados a las características
específicas de cada población, pueden ser de utilidad para incrementar
el rendimiento humano en general, ya sea deportivo, laboral,
intelectual, etc., en aquellas circunstancias en las que la evitación
experiencial, que venga definida por un contexto de fusión
cognitiva, cumpla un papel limitante.
En este sentido, la ACT se constituye como una alternativa a las
intervenciones de corte cognitivo, en tanto que el tratamiento de
los eventos privados es radicalmente distinto, pues, al adoptar una
visión funcional de la cognición, no se persigue cambiar el contenido,
sino la función discriminativa de los pensamientos y sensaciones,
para que no supongan un obstáculo en la realización de acciones
en trayectorias valiosas. No obstante, futuros estudios podrían
comparar la eficacia diferencial de ACT versus una intervención
de corte cognitivo conductual, al ser estas intervenciones
las dominantes en la Psicología del Deporte.
Agradecimientos
El presente estudio ha sido financiado parcialmente por el Ministerio
de Educación y Ciencia (SEJ05845) y por la Junta de Andalucía
(HUM-1093).
352 FRANCISCO J. RUIZ Y CARMEN LUCIANO
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