Con el triunfo claro, pujante (9 victorias en 12 partidas) de Mauricio Arias, complació a una gran cantidad de aficionados que querÃan y deseaban en su fuero interno -y hasta lo expresaban ya por último- de que querÃan alguien nuevo en el trono.
Todos conocemos de la calidad de juego de Arias y también sabÃamos de su intermitencia. De una personalidad y caracter humilde, medio timido, pero muy social, se ha ganado el cariño de muchos que miran en el, la ilusión de un repuntar, de un refrescamiento del ajedrez como un todo. En este caso, Arias viene a hacer uno de los Ãconos de referencia en la plataforma de un nuevo despegar. Aunque no podemos obviar, que hay unos poquitos que no se alegran de ello.
El complemento ó una de las debilidades de Mauricio, pasaba precisamente por esa incertidumbre, falta de confianza, y ahi apareció Jorge RamÃrez en apuntalarle el ánimo y a inyectarle: ambición y ....creérsela.
DecÃa ayer, que este es un buen torneo, no tanto por la calidad técnica de las partidas, sino, por la determinación de jugar que demostraron todos los participantes y el entusiasmo que logró calar en la afición.
Leonardo Valdés: un jugador emblema de nuestro ajedrez, en este torneo ha rendido acorde no a sus ambiciones, sino, a lo estrecho y trillado de su repertorio. Viéndolo desde ese ángulo nos preguntamos si realmente aspiraba a un titulo más. Valdés muy perceptivo, si percibió el deseo de la gente de alguien nuevo en el trono, y eso, lo desconcertó. En las dos últimas partidas no era su juego el exprimidor y exacto que le conocemos y solo consiguió medio punto de dos, trás perder, con el que, él creÃa al inicio, iba a ser su pique. Para la ronda última donde va a estrenar al Campeón, pensamos, no va a llegar con su ánimo a tope.
Bernal González: de corazón guerrero grande. Este jugador en vida, activo, ya es una leyenda y.....aún, tiene por delante mucho que dar. En el horizonte de Bernal todavÃa tiene titulos que recolectar. De todos los ajedrecÃstas Bernal exhibe: temple, coraje, verguenza deportiva y lo más significativo: se está reinventando. Se apresta a cerrar de subcampeón tras haber mostrado titubeos accidentales.
Alexis Murillo: un torneo irregular, como el norte de lo que le esperaba a futuro. Muchos quiséramos saber -tanto como él- que será de su futuro ajedrecÃstico. De un ajedrez excepcionalmente fino, artÃstico, ahorita pasa por el valle de sombras.
Francisco Hernández: un jugador que desde niño mostró señales de querer llegar a lo más alto, pero, nos lo ha quedado debiendo. Cada vez, se le hace más distante la cima del ajedrez nacional. Su ajedrez ha estado marcado todos estos años de chispazos de buen ajedrez, pero, ha habido ciertas ataduras que se convirtieron en pesados lastres de zafar. Este torneo le lanza una seria advertencia de que pierde la señal con el faro de la costa.
Sergio Bermúdez: un jugador que sin el proponerselo, cae bien como persona. El no ha tenido plena confianza de lo que podrÃa lograr si creyera un poco más en él. Su talón de aquiles de siempre, ha sido una sempiterna confianza perjudicial y una valoración de las partidas y sus rivales muy a la ligera. Sin embargo, dueño de un estilo de ajedrez varonil le ha ido bien en este torneo y el mismo, se alegra de verse detrás de los monstruos.
Carlos Granados: es este, por mucho, el ajedrecista más culto en teorÃa ajedrecista y con lo que él sabe, se podrÃa ganar titulos. Pero, cuando se sienta al tablero, sus demonios personales, le bailan y le distraen. Sus partidas desde el mero inicio, son como un barco en mar bravo y que el capitán solo piensa en como el barco no se le de vuelta. Su eterno miedo al peligro, no le permite despegar y....y.....se está peligrosamente conformando a ser un simple animador participante de las finales. Muestra de ello, son sus 8 tablas en 12 partidas y una pÃrrica victoria.
Ronald Ugalde: en este torneo Ronald nos ha mostrado lo que puede dar; esto es todo lo que tiene. Acusa lo frágil de su formación ajedrecÃsta, donde nunca tuvo un entrenador que lo guiase y formase en los conceptos fundamentales. Su ajedrez es de inspiración, de pulmón.
Alonso Jiménez: jóven, de buen ajedrez convencionalmente correcto. Muestra sólidos conceptos. Acusa de falta de ambición. Muestra en sus partidas y rendimiento, de que pareciera que nunca se ha planteado de que puede quedar de primero. Pero, tiene tiempo por delante y tiene madera.
Marco Cabrera: un tipo con una personalidad apacible, pero, que se transforma con el tablero por delante. Esta en la fase de prueba y error, y necesita desesperadamente como Alonso de mayor fogueo, de mayor cuero extranjero. Su ajedrez es atrevido y aventurero y eso es bueno. Este nacional, al igual que el pasado, es surco del que ya es parte.
Carlos Alfaro: lo he dejado casi de último de comentar, ha tenido un torneo ó más bien, ha exhibido un ajedrez lejos, lejisimo de lo que se podÃa esperar. Y no hay explicación a la mano. Ya no es un novato y trás varias finales, creo que llega al punto de hacer un alto y el mismo definir: si puede aspirar a la élite ó se queda, en la media de la tabla. Sólo él tiene la respuesta. Torneo para olvidar.
Iván Castillo: el juega por la pasión que trae en la sangre por este deporte. En este torneo, pese a no ser jóven, es su primera vez y se le perdona, los trastabilleos. Jugando más torneos puede estar en la próxima final, pero, sus compromisos personales atentan contra el dedicar el tiempo de estudio que a estos niveles se requiere.
Edwin Urbina: su primera final. El tipo tiene estilo y es caradura, se enoja y si pudiera patea. Es un buen jugador. Y tiene mucho futuro si logra trabajar con su caracter y si, con honestidad admite de que esto requiere disciplina y entrega.
POR ULTIMO:
Sebastian RuÃz: si como todo en la vida, que se necesita de ilusiones para seguir adelante, el ajedrez nacional tiene en Sebas, su secreto, su mayor ilusión. Que jugador más elegante e impredecible en su juego. No mira para atrás; en su carro no tiene el pedal de freno. Que como quede en la tabla de este torneo?.....no importa. Pero si jugó y si es protagonista siempre. Y es Sebastián la desesperada figura, que esperamos todos, que dé el salto. Vamos a esperarlo, una vez de que se encuentre habrá RuÃz para rato allá arriba.
