Por: Dizán Ernesto Alvarado.
LA APERTURA: Mientras las mentes más brillantes del planeta se baten en duelo sobre las sesenta y cuatro casillas de la 46ª Olimpiada Mundial de Ajedrez, Samarcanda los recibía este viernes 18 de septiembre con un clima tan ardiente como la tensión en los tableros. Bajo un cielo impecablemente azul y una temperatura máxima que rozó los 32°C, la mítica joya de la Ruta de la Seda despliega su magia desértica: un calor diurno que invita a refugiarse en sus majestuosas mezquitas turquesas, dando paso al caer el manto de la noche a una fresca temperatura de 18°C, ideal para enfriar las ideas tras las partidas.
Pero en esta milenaria ciudad el ajedrez no es el único juego de alta estrategia. Aquí la vida misma se rige por un "medio juego" cultural fascinante, donde la hospitalidad es ley, el pan se parte con las manos de forma sagrada y el noviazgo tradicional se disputa con la precisión de un match por equipos, mediado por tías casamenteras que evalúan la posición antes de firmar el armisticio del compromiso. Para los analistas y escribidores latinos que seguimos el torneo, adentrarse en Samarcanda es descubrir un tablero social donde las mujeres equilibran la maestría universitaria con las tradiciones ancestrales, y donde la calidez de nuestra propia cultura es recibida con una fascinación exótica que rompe cualquier defensa siciliana.
El panorama general: un río de corrientes cruzadas.
La Olimpiada Mundial de Ajedrez avanza como un río caudaloso: unos equipos navegan con firmeza, otros se hunden en remolinos inesperados. Uzbekistán, India, China y Estados Unidos siguen remando con vigor, mientras Argentina e Irán, desde sus botes más modestos, lanzan sorpresas que hacen tambalear a los gigantes.
La tarde samarcandina fue un hervidero de tensión. El ajedrez, ese juego que presume de lógica y cálculo, se mostró caprichoso, recordando que once rondas son un viaje largo y que la brújula puede perderse en cualquier momento. En la sección femenina, el drama se vistió de tango y de persa: Argentina, sembrada en el puesto 28, se dio el lujo de derrotar a Ucrania con un contundente 3.5–0.5 que sonó como una bofetada elegante, dirigidas por Sebastián Iermito en un festín que fue más manifiesto de pasión y coraje que simple resultado. Irán, por su parte, se despachó con un 3–1 frente a Francia, recordando que en esta Olimpiada nadie tiene garantizado el postre.
EL MEDIO JUEGO: Sección Abierta: los colosos y sus tropiezos.
Uzbekistán, campeón sorpresa en 2022, volvió a mostrar músculo con un 3–1 frente a Austria. Madaminov, que ya no es promesa sino realidad, abrió la senda con un triunfo rápido, y Sindarov remató la faena. India, por su parte, se impuso a Italia con idéntico marcador, aunque con un matiz: Arjun Erigaisi sigue buscando su brújula, mientras Nihal Sarin y Gukesh D se pasean con la seguridad de quien ya conoce el camino al oro.
China, siempre meticulosa, aplastó a Bulgaria 3.5–0.5. Yu Yangyi regaló el mate más bello del día, un arabesco táctico que dejó a Georgiev sin escapatoria. VER PARTIDA. Alemania venció por la mínima a Uzbekistán 2, y Estados Unidos sobrevivió a Dinamarca gracias a la solidez de Caruana y la inspiración de Niemann y So.
Sección Femenina: las sorpresas que enamoran.
En el tablero femenino, las favoritas —China, India y Estados Unidos— avanzan con paso firme. Carissa Yip lideró a las norteamericanas en un triunfo impecable sobre Cuba. India doblegó a Grecia con la categoría de Humpy Koneru, y China derrotó a Turquía con victorias de Zhu Jiner y Song Xuxin, demostrando que, incluso sin sus grandes estrellas, el relevo generacional está listo para la batalla.
Un vistazo a Centroamérica.
La tercera ronda en Samarcanda fue un espejo de contrastes para los equipos centroamericanos.
Sección Abierta
Costa Rica logró una victoria sólida frente a Palestina por 3–1, resultado que confirma su papel como referente regional. El punto más celebrado vino de David Alejandro Cabezas Solano, quien desde el tercer tablero se impuso con claridad y dio al equipo tico la seguridad de un triunfo colectivo.
El Salvador, en cambio, se midió contra la poderosa Israel y cayó por 3–1. Aun así, hubo destellos de resistencia: Santiago José Guevara Ruiz firmó unas tablas en el segundo tablero frente a un Gran Maestro con más de 400 puntos de Elo de diferencia, y Carlos Roberto Ibarra lo imitó en el tercer tablero con otro empate. Pese a la derrota, la actuación redondea una buena presentación y una demostración de pundonor deportivo: grata revelación de este equipo, que ojalá siga así, en ascenso.
Guatemala no tuvo piedad de Aruba y lo borró del mapa con un contundente 4–0. Para los chapines, dos puntos de match de oro, y cuatro puntos de partida que podrían ser un as guardado bajo la manga de cara al desempate en la tabla final.
Honduras sufrió frente a Malasia y cayó por 3.5–0.5, pero el medio punto de Nilson Cárdenas Carbajal en el cuarto tablero fue un respiro que evitó la barrida completa y recordó que, incluso en la adversidad, hay espacio para resistir.
Nicaragua enfrentó a Bolivia y perdió por 3–1, aunque Marcos Ortiz, en el primer tablero, logró unas tablas valiosas frente al Maestro Internacional Licael Ticona, hazaña que emuló Natanael en el cuarto tablero, demostrando que los pinoleros también saben defender con orgullo su bandera.
Panamá cerró la jornada con la nota más alta: un contundente 4–0 sobre Surinam, victoria limpia que se leyó como declaración de intenciones. La actuación que viene teniendo Roberto Carlos Sánchez Álvarez en el primer tablero es inspiradora para sus compañeros; el equipo está para más. Belice, en cambio, se derrumbó ante una inapelable derrota frente a Angola, y sigue pagando —al menos en teoría— el derecho de piso del que nadie se salva.
Sección Femenina
Costa Rica firmó un triunfo claro frente a Puerto Rico por 3–1, con victorias inobjetables de Sofía, Valentina y Leticia, que sellaron una jornada de confianza para el conjunto tico. El Salvador se lució con un 4–0 sobre Namibia, resultado que habla de contundencia y que tuvo en Andrea Ortez a su estandarte, liderando con autoridad desde el primer tablero.
Guatemala, aunque cayó ajustadamente ante Lituania por 2.5–1.5, encontró en Dairyn López un punto de resistencia, y en Mazariegos, desde el cuarto tablero, medio punto que vale como símbolo de lucha. Honduras, frente a Egipto, cedió por 3–1, pero la joven Valeria Viana se anotó una victoria que mantiene viva la esperanza catracha.
Nicaragua sufrió un duro 3.5–0.5 frente a Irlanda, aunque la candidata a maestra Abigail Cabezas Calero logró un empate en el primer tablero ante una rival de mayor rango, gesto de dignidad que merece ser celebrado. Y Panamá brilló con un 4–0 sobre Palau, demostrando que las canaleras tienen voz propia en esta Olimpiada.
EL FINAL: Epílogo.
La tercera ronda dejó claro que el ajedrez es un festival de lógica y azar, de disciplina y travesura.
Mañana, a la misma hora y por este canal, la cuarta ronda promete choques de titanes, y quién sabe: quizá los modestos vuelvan a atreverse a escribir titulares que los poderosos preferirían borrar.
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Collage de partidas ronda 3. Todas las partidas (pique encima).





