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¿Quien es Leonardo Valdès Romero?

Por: Dizàn Ernesto Alvarado.

Escribir sobre figuras que inspiran siempre supone un reto: se trata de transmitir no solo sus logros, sino también la esencia que los sostiene. En el caso del Maestro Internacional Leonardo Valdés Romero, convergen talento, convicción y fuerza de voluntad, pero también dos virtudes que marcan la diferencia: entrega y pasión en lo que hacen y aman.

Leonardo Valdés nació el 8 de septiembre de 1975 en San José, Costa Rica. A sus 50 años —que no aparenta— ostenta el título de Maestro Internacional desde el año 2000. Su máximo Elo FIDE alcanzó los 2444 puntos en julio de 2013. Actualmente es subcampeón nacional, aunque el título de campeón lo ha conquistado en varias ocasiones. Seleccionado permanente de la representación Costarricense, ha participado en nada menos que 15 Olimpiadas Mundiales, siempre por méritos propios.

Su trayectoria no se limita al tablero. Graduado en Filosofía y Psicología —profesión que ejerce—, continúa ampliando horizontes con estudios en Derecho. Su disciplina ajedrecística es fruto de un trabajo constante, de un “laboratorio” personal y de una vida ordenada. Quienes lo conocen saben que su dedicación es tan intensa que incluso ha evitado distracciones "romanticas caminantes" que pudieran apartarlo de su gran pasión: el ajedrez.

El ajedrez Costarricense lo recordará -màs adelante- no solo por sus títulos, sino también por la transparencia de sus logros: nunca se ha apoyado en privilegios federativos ni en artificios ajenos al mérito. Si algo puede describir su estilo de juego lo hallarà conociendole su personalidad. Su juego no es pirotècnico,  es meticuloso y cargado de paciencia franciscana. De tal suerte y no hay problema alguno, que sus partidas necesiten cien o màs jugadas, el perseverarà. No renuncia a llegar a ser Gran Maestro en Ajedrez, pero a travès de poco màs de treinta y cinco años de amistad que me honra, sè que si èl lo cree, debo creerle.

Este domingo 8 de febrero 2026, Valdés volvió a demostrar su vigencia con una partida fresca y vibrante, digna de ser revisada y analizada por quienes buscan aprender de los mejores. Más allá del resultado, cada movimiento suyo es una lección de constancia y visión estratégica. En el actual nacional absoluta 2026 a falta de tres rondas marcha en la segunda posiciòn a punto y medio del lìder*

La partida se inscribe formalmente en el Ataque Indio de Rey (ECO A07), un sistema flexible, camaleónico, profundamente estratégico y de una riqueza conceptual enorme. No es casual que haya sido adoptado históricamente por jugadores de perfil universal y gran comprensión dinámica.

Características esenciales del sistema:

  • Desarrollo por fiancheto del alfil de g2

  • Control elástico del centro (d3/e4 o d4/e4 según transposición)

  • Juego a largo plazo, con planes más importantes que variantes forzadas

  • Capacidad de transponer a esquemas de RétiCatalana inversaEslava invertida o incluso estructuras tipo KIA vs Francesa/Carokann

En esta partida, Valdés Romero lo conduce con un enfoque moderno y agresivo, incorporando tempranamente h3–g4–Nh4, una idea muy contemporánea que busca:

  • Ganar la pareja de alfiles

  • Provocar debilidades estructurales en el flanco rey

  • Marcar territorio psicológico desde la apertura

Referencias de talla mundial:  El Ataque Indio de Rey ha sido un arma recurrente en manos de:

  • Bobby Fischer, especialmente contra estructuras Caro-Kann y Francesas

  • Tigran Petrosian, desde un enfoque más profiláctico

  • Vasily Ivanchuk, en su versión más creativa y poco ortodoxa

  • Magnus Carlsen, quien lo ha empleado para “sacar de libro” a rivales sólidos

  • Hikaru Nakamura, particularmente en ritmos largos con ideas agresivas en el ala rey

La apertura: una batalla conceptual temprana: 1.Nf3 d5 2.g3 c6 3.Bg2 Bg4 4.h3 Bh5 5.d4 Nd7 6.O-O e6 7.c4.   El negro opta por una estructura tipo Eslava sólida, pero con una decisión discutible: el temprano Bg4–Bh5, que queda algo expuesto a futuras rupturas con g4.    8.Qb3 Qb6.   Un momento teórico importante. Ambos bandos muestran intención de:

  • Presionar b7

  • Controlar el centro

  • Evitar concesiones tempranas

10.Nh4 11.g4 12.Nxg6 hxg6.   Aquí se define el carácter de la partida:  El blanco entrega voluntariamente la pareja de caballos a cambio de:

Debilitar irrevocablemente la estructura del rey negro.

Crear un peón g6 fijo, vulnerable en finales.

Obtener dominio de casillas claras (especialmente e5 y f4).

Desde el punto de vista estratégico, este es un éxito conceptual del blanco.

Medio juego: acumulación de ventajas invisibles:   13.Rd1 – 16.Qc2.   Valdés juega con precisión quirúrgica:

  • Centraliza torres

  • Mejora piezas lentamente

  • Evita compromisos prematuros

El negro, por su parte, muestra un plan defensivo algo pasivo:…Nf8 – …N6d7 – …Ne8.    Esto delata una incomodidad estructural: las piezas negras no encuentran casillas naturales, producto directo de las concesiones tempranas.

Momento crítico Nº1: 16…dxc4?!   El negro cede el centro con la esperanza de aliviar presión, pero tras:   17.e4 Nf6 18.Ne2 Ne8 19.Qxc4.   El blanco consolida:

  • Centro fuerte

  • Superior coordinación

  • Mejores perspectivas de ataque a medio plazo

El giro estratégico: e5 y f4:

23…e5 24.dxe5 Bxe5 25.f4!.   Este es uno de los momentos clave de la partida.   El avance f4:

  • Gana espacio

  • Expulsa piezas

  • Refuerza la cuña e5

  • Anuncia la futura avalancha de peones del flanco rey

El negro empieza a quedar atado a la defensa, sin contrajuego claro. El plan ganador: caballos, columnas y peones pasados.

30.Na4–Nb6–Nxd7.  Una maniobra de manual:

  • Mejora la peor pieza

  • Provoca simplificaciones favorables

  • Debilita la coordinación negra

Tras 32.Nxd7 Nxd7, el blanco ha logrado:

  • Cambiar una pieza activa

  • Mantener la iniciativa

  • Preparar el avance decisivo en el centro

Momento crítico Nº2: 33.e5!.    Este avance es devastador desde el punto de vista estratégico:

  • Cierra diagonales defensivas

  • Abre la columna e para las torres

  • Da paso a la creación de un peón pasado conectado tras f5–e6

El colapso defensivo del negro:

39.f5!     Una ruptura temática, perfectamente preparada. Tras:41.e6 fxe6 42.fxe6 43.e7.  El blanco obtiene un peón pasado en e7, apoyado por:

  • Torres activas

  • Alfiles dominantes

  • Rey negro sin refugio real

Aquí la posición del negro es estratégicamente perdida, aun sin un golpe táctico inmediato:

  • Las piezas están atadas

  • El peón e7 paraliza toda la coordinación

  • El margen de error es nulo

¿Por qué se perdió la partida? Diagnóstico preciso:   Desde un punto de vista técnico, la derrota del negro se explica por una cadena de causas, no por un solo error:

  1. Concesión temprana de estructura (12…hxg6)

  2. Plan defensivo pasivo sin contrajuego real

  3. Subestimación del plan f4–e5–f5

  4. Falta de presión sobre el rey blanco durante todo el medio juego

  5. Permitir la creación de un peón pasado avanzado en e7, prácticamente una sentencia estratégica

Cuando el blanco juega con precisión, como en esta partida, ese tipo de peón decide por sí solo campeonatos.

Reflexiones finales:  Esta partida no es solo una victoria técnica del IM Valdés Romero; es una lección magistral de ajedrez posicional moderno, donde cada pequeña concesión del rival fue capitalizada con método, paciencia y rigor conceptual.

El Ataque Indio de Rey vuelve a demostrar que, en manos expertas, no es un arma secundaria, sino un sistema de élite, capaz de desarticular estructuras sólidas y llevar al rival a una lenta asfixia estratégica.

Una partida digna de estudio profundo, especialmente para quienes creen que el ajedrez se gana únicamente con combinaciones espectaculares. Aquí, la verdad fue otra: el blanco ganó mucho antes de que el resultado fuera evidente en el tablero.

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