Kasparov: el futuro del ajedrez, no de la FIDE - Pasión Ajedrez Kasparov: el futuro del ajedrez, no de la FIDE - Pasión Ajedrez
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Kasparov: el futuro del ajedrez, no de la FIDE

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Kasparov: "Cuando anuncié mi candidatura a la presidencia de la FIDE el 7 de octubre en Talin, afirmé que mi meta era elevar nuestro juego a un nivel muy alto en la estima pública, donde yo creo que es su sitio. El 11 de agosto, aquí en Tromsø, perdí las elecciones a la presidencia de la FIDE, pero mi campaña ha realizado un trabajo tremendo en el mundo del ajedrez para hacerlo más importante. Durante aquellos 307 días, un equipo increíble se ha unido, desde los integrantes de equipo de mi campaña, hasta los representantes de las federaciones, ayudantes, voluntarios en todo el mundo. No podría ser más orgulloso de ellos por su compromiso y duro trabajo y la pasión que han demostrado por el ajedrez y por ayudar a otros.

Aunque el resultado de las elecciones pueda poner en peligro mi optimismo sobre el futuro del mundo del ajedrez, los pensamientos de todas esas personas capaces y compasivas van a resucitarme el ánimo. Además quisiera expresar mi aprecio a todos los seguidores que han hecho lo que pudieron, desde escribir a sus federaciones hasta respaldándome en los medios sociales. Quizá no hayamos conseguido cambiar la FIDE, pero sí hemos cambiado el mundo del ajedrez a mejor y seguiremos haciéndolo. Muchas gracias también a mis generosos patrocinadores y donantes que han hecho posible esa ambiosa campaña mundial.

Mi campaña era sobre abrir horizontes para asegurar el futuro del ajedrez, nuestro ajedrez, en un mundo con cada vez compite más a la hora de captar nuestra atención. Los temas que me había planteado eran atraer patrocinadores e iniciativas educativas e implementar las nuevas tecnologías en el juego y también dar más poder a las federaciones nacionales. No creo en absoluto que este resultado electoral haya sido un problema con esa plataforma o con los miembros ejemplares de mi equipo, ni que haya sido culpa de alguna de nuestras exitosas actividades. La conclusión triste es que trabajar duro y tener grandes ideas, invertir milliones de dólares para el desarrollo mundial del ajedrez, todo eso tiene muy poco que ver con lo de ganar las elecciones presidenciales de la FIDE hoy. Fue esa misma situación desastrosa que mi equipo y yo teníamos el empeño de cambiar.

Nunca he sido ingenuo, claro. Sabía desde el principio que la política del ajedrez, especialmente en la FIDE había terminado en manos de personas que tienen poco interés en el éxito del ajedrez y los jugadores, sino que únicamente están interesados en ampliar su propio poder. Esperaba que todavía cupiese la posibilidad de formar una coalición con aquellos líderes de las federaciones cuyas mentes están abiertas a las reformas y con otras personas más que se hubiesen cansado de las falsas promesas y del estancamiento para así conseguir una cantidad ganadora de votos. La verdad es que nos quedamos cortos por gran margen y el resultado demuestra que la corrupción es todavía más profunda y es más común de lo que pensaba el año pasado en octubre, o incluso hasta esta propia mañana de las elecciones.

Utilicé mi discurso de candidato en la Asamblea General para presentar mi visión de una FIDE que apoye a las federaciones nacionales, de manera que puedan crecer con fuerza. Nadie puede dudar que los planes de patrocionio, de los cuales hablé eran reales, porque se podía ver que ya los tenía funcionando durante mi campaña. Ilyumzhinov luego utilizó ese discurso mío para ridiculizarme a mi y a todos que se preocupan del ajedrez en serio, prometiendo cosas espeluznantes de las cuales todo el mundo en la sala sabía de antemano que iban a convertir en mentiras antes de que sus palabras terminasen tener eco en el auditorio. En este momento, me di cuenta de que los discursos no tenían importancia en estas elecciones, al igual que la promoción del ajedrez le da igual a la adminstración de esta FIDE. Ilyumzhinov podía decir cualquier cosa y sus simpatizantes iban a gritar bravo. La decisión sobre lo que iban a votar ya se habían tomado mucho antes y el bien del ajedrez nunca había sido un punto importante para decidir todo eso.

Inmediatamente me arrepentí de mi discurso transigente y apaciguador. Y el hecho de haber hablado antes que Ilyumzhinov. ¡Cuánto me gustaría recuperar esos 15 minutos para condenar la corrupción que ha envenenado nuestro deporte durante casi dos décadas y para amontonar la vergüenza en aquellos delegados que tanto interés tienen en sus propios asuntos, en lugar de en los intereses de los jugadores de sus naciones. Un discurso así probablemente no me habría dado más votos, pero al menos habría sido más honrado y me sentiría mejor ahora.

Tuve que afrontar tres retos mayores en esta campaña. El primero fue la maquinaria de la FIDE, el abuso de poder que hizo desaparecer votos y que convirtió a las comisiones en marionetas. Esto no fue una sorpresa, pero al comienzo creía que iba a tener suficientes recursos como para superarlo y probablemente hasta lo hice. Hubo otros dos factores más que subestimé demasiado. Tenía el presentimiento de que el Kremlin pudiera estar involucrado, pero no me podía imaginar en que medida, ni cuan susceptible iba a ser Europa al respecto. Ni tampoco me podía imaginar antes cuan resistentes al cambio pueden mostrarse algunas de las federaciones más grandes. Veían que había una amenza y buscaban excusas para poder mantener el status quo.

Estos últimos dos factores, fueron los que minaron en particular la base que al principio creía que tenía, una base anti-Kirsan, anticorrupción, favorable al crecimiento de las federaciones con tradiciones democráticas y con cantidades sustanciales de jugadores federados que tenían intereses que proteger. Quizá esa base sigue existiendo, pero ahora ha quedado muy pequeña y casi todas las federaciones ambicionan hacer algún negocio con los enviados de Ilyumzhinov, el año de las elecciones. Yo garantizaba dinero a cambio de esfuerzo y patrocinio a cambio de la organización de actividades y competiciones. Está claro que muchos prefieren dinero, sin tener que comprometerse a asumir responsabilidades ni actividades, signifique lo que signifique eso para el ajedrez.

Mientras Europa se está convirtiendo en un continente perdido, durante esta campaña yo realmente descubrí África. ¡Me quedé tan impresionado por los jugadores, monitores y líderes con los que me encontré eentre Abuja hasta Zanzíbar! No tienen miedo al cambio; ellos lo buscan y luchan duro cada paso. El trabajo duro nunca es en balde y aunque no ganamos aquí en Tromsø, su pasión ya ahora está transformando el ajedrez en África y en breve, va a transformar el mundo y yo estaré orgulloso de poder haber formado parte de ello. ¡Nuestra lucha no se acabó! Tal y como escribió Nelson Mandela: "La mayor gloria en la vida no está en nunca caernos, sino en volver a levantarnos, cada vez que nos hayamos caído". ¡África se está levantando!

Hace juego el que mi eslogan en los carteles aquí en Tromsø fuese “Kasparov: el futuro del ajedrez" y no “el futuro de la FIDE.” Poco a poco, el crecimiento y el cambio en el mundo del ajedrez van a cambiar la FIDE; está claro que la FIDE no puede cambiar por su propia cuenta. Hará falta más trabajo en la base en cuanto a cifras y esfuerzo. Los aficionados al ajedrez deben convertirse en administradores del ajedrez. He hablado muchas veces de reforzar la base de jugadores para levantar el mundo entero del ajedrez y eso es válido también en la política del ajedrez. Las buenas personas que se apunten poco a poco van a desalojar del tablero a los malos. ¡Ustedes lo podrán hacer y triunfar! La gente debe trabajar en sus comunidades de ajedrez y cambiar sus federaciones de manera que nuestro gran juego reciba la representación que se merece.

Muchas gracias a todo mi equipo y mis seguidores y a nuestros excelentes anfitriones durante las últimas dos semanas aquí en Noruega. El sol de verano nunca se pone en Tromsø y el sol del ajedrez tampoco se va a poner nunca".

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